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El Ministerio de Defensa de Qatar confirmó que Irán atacó con misiles el complejo gasífero de Ras Laffan, considerado el mayor centro de producción y exportación de gas natural licuado del mundo.

La operación fue en represalia por un ataque de Israel contra el Campo de Gas South Pars, una de las principales reservas energéticas iraníes. No fue un golpe aislado: en pocas horas, Teherán lanzó una segunda ofensiva sobre el mismo objetivo.

Qatar Energy confirmó que varias de sus instalaciones de GNL fueron alcanzadas por misiles, lo que provocó incendios de gran magnitud y daños considerables.

Los equipos de emergencia lograron contener la situación y, por ahora, no hubo víctimas. Sin embargo, el daño a la infraestructura es significativo y el impacto en los mercados fue inmediato.

Los precios del petróleo registraron un nuevo aumento y el barril de Brent llegó a la zona de los u$s 112, lo que impactó fuertemente en las acciones enérgeticas y en las Bolsas.

Por su parte, la República Islámica también atacó durante la madrugada instalaciones en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

En Kuwait, drones impactaron sobre la refinería de Mina Al-Ahmadi, una de las más grandes de la región, con capacidad para 730.000 barriles diarios.

Qatar calificó el ataque como una “violación flagrante de su soberanía” y una “amenaza directa a su seguridad nacional”.

La amenaza de Trump contra Irán

Donald Trump intervino y aclaró que Estados Unidos no estaba al tanto del ataque israelí contra el campo gasífero iraní. Lejos de mantenerse al margen, el presidente lanzó una advertencia directa a Teherán que tensó aún más el escenario.

Trump amenazó con destruir por completo el Campo de Gas South Pars si Irán vuelve a atacar instalaciones en Qatar, país que calificó como ajeno al conflicto.

“Tomaré represalias con una fuerza nunca antes vista”, advirtió, y aclaró que actuará con o sin el consentimiento de Israel. La advertencia tuvo efecto, al menos en el corto plazo.

El impacto del ataque en los mercados

La región del Golfo concentra una parte decisiva del suministro global de petróleo y gas, y cualquier interrupción impacta de lleno en los mercados internacionales.

A eso se suma el control del Estrecho de Ormuz, la vía clave para el comercio energético mundial. Más de 20 embarcaciones fueron atacadas desde el inicio de la guerra, mientras Irán mantiene restricciones sobre el tránsito marítimo para Estados Unidos y sus aliados.

El crudo Brent, referente internacional, saltó hasta u$s 116 por barril, frente a menos de u$s 73 registrados en la víspera del conflicto.

El mercado reaccionó con alarma ante el riesgo de que la crisis energética sea más profunda y duradera de lo previsto.