

Ethel Caterham, considerada la persona más longeva del mundo, cumplió este viernes 117 años en la residencia Hallmark Lakeview Care Home, en Lightwater, Surrey, donde celebró la fecha junto a su familia y amigos.
A través de un comunicado, la centenaria agradeció los saludos recibidos y destacó que, pese a su edad, el último año estuvo lleno de experiencias nuevas: desde acariciar una llama hasta darle la mano al rey Carlos III.
Un encuentro con la realeza británica
El monarca británico visitó a Caterham en septiembre pasado, poco después de que ella cumpliera 116 años. Durante ese encuentro, la mujer recordó la investidura de Carlos como príncipe de Gales en 1969, cuando él tenía 21 años, y le comentó entre risas que todas las chicas de la época estaban enamoradas de él.
Carlos III es el sexto monarca que ocupa el trono británico desde que Caterham nació, el 21 de agosto de 1909, en Hampshire, cinco años antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Es, de hecho, la última súbdita viva nacida durante el reinado de Eduardo VII, quien murió en 1910.

Los tres secretos de una vida larga
Caterham heredó el título de persona más anciana del mundo en abril de 2025, tras la muerte de la religiosa brasileña Inah Canabarro Lucas, que había fallecido a los 116 años. Consultada sobre el secreto detrás de sus 117 años, la británica lo resume en tres hábitos sencillos:
- Evitar las discusiones
- Escuchar a los demás
- Dedicarse a lo que le gusta
Según Guinness World Records, Caterham es además una de las personas de mayor edad en haber superado el COVID-19, tras contagiarse en 2020, cuando tenía 110 años.
“He disfrutado de todo en la vida, pero con moderación. Nunca discuto con nadie, escucho lo que dicen y luego hago lo que quiero”, comentó Caterham con motivo de su cumpleaños.
Una vida marcada por la historia
La centenaria conoció a su esposo, Norman, teniente coronel del Ejército británico, en una cena en 1931. Años más tarde, la pareja se instaló en Hong Kong, donde ella abrió una guardería. Tuvieron dos hijas, ambas fallecidas antes que su madre.
Norman murió en 1976, mientras que una de las hermanas de Ethel, Gladys, también llegó a centenaria y vivió hasta los 104 años.
El récord de la persona más longeva de la historia, de todos modos, sigue en manos de la francesa Jeanne Calment, fallecida en 1997 a los 122 años y 164 días.












