

En su discurso ante el Congreso de este martes, Donald Trump escaló su retórica hacia Irán con una afirmación que resonó en todo el mundo: Teherán, dijo, ya tiene misiles que amenazan a Europa y bases estadounidenses en el exterior, y está trabajando para construir otros que “pronto alcanzarán los Estados Unidos de América”.
La declaración no es nueva en su tono, pero llega en un momento particularmente sensible: Washington y Teherán están en plena ronda de negociaciones nucleares, con una tercera reunión prevista para este jueves en Ginebra.
Advertencia de Trump: ¿qué capacidad real tiene Irán?
Los datos disponibles permiten contextualizar las palabras de Trump. Según el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, el arsenal iraní actual consiste en misiles balísticos de corto y mediano alcance que llegan hasta unos 3 mil kilómetros. El extremo occidental de Irán dista más de 9 mil kilómetros del territorio continental estadounidense, lo que representa más del triple del alcance máximo que Teherán tiene hoy operativo.
Irán posee el mayor arsenal de misiles balísticos de Oriente Medio, según la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, y sus misiles tienen un alcance autoimpuesto de aproximadamente 2 mil kilómetros, pensado originalmente para cubrir la distancia hasta Israel.
Sin embargo, la situación evolucionó después de la guerra de 12 días que enfrentó a Irán e Israel en junio de 2025. Tras los ataques israelíes y estadounidenses que dañaron gravemente instalaciones de producción de misiles y sitios nucleares, Teherán priorizó la restauración de su arsenal balístico como eje central de su doctrina de disuasión, con fábricas operando “las 24 horas” y reconstituyendo alrededor de 2000 misiles pesados.

Según ese mismo análisis, importaciones de precursores químicos desde China, pese a sanciones reinstauradas en septiembre de 2025, fueron claves para esa veloz reconstrucción.
En cuanto al largo plazo, la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos indicó que Irán podría desarrollar un misil balístico intercontinental viable para 2035 “si Teherán decide buscar esa capacidad”, aunque no confirmó si esa decisión ya fue tomada.
Diplomacia con fuerza militar de respaldo
Trump fue explícito al plantear una doble vía: preferencia por la negociación, pero con un techo claro. “Mi preferencia es resolver este problema a través de la diplomacia, pero nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo del mundo tenga un arma nuclear”, señaló.
Para respaldar esas palabras, la Casa Blanca desplegó en la región dos portaaviones, más de una docena de buques de guerra y numerosos aviones de combate. Días antes del discurso, Trump también anunció el envío del USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo, desde el Caribe hacia Oriente Medio.
La delegación estadounidense que negocia con Irán incluye al asesor principal y yerno del presidente, Jared Kushner, y al enviado especial Steve Witkoff. Washington busca garantías verificables sobre el enriquecimiento de uranio, el desmantelamiento del programa de misiles y el cese del apoyo iraní a grupos como Hamás y Hezbolá. Teherán está dispuesto a aceptar algún tipo de limitación de su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones económicas, pero se niega a renunciar a sus misiles balísticos o al apoyo a los grupos regionales.
La respuesta iraní: tecnología pacífica sí, arma nuclear no
El canciller iraní Abás Araqchí salió a responder casi en simultáneo con el discurso de Trump. “Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares, ni los iraníes renunciaremos jamás a nuestro derecho a aprovechar los beneficios de la tecnología nuclear pacífica para nuestro pueblo”, escribió en X.

El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, calificó las declaraciones de Trump como “grandes mentiras” y señaló que las acusaciones sobre el programa nuclear y el arsenal de misiles forman parte de una estrategia de manipulación informativa.
En paralelo, Irán no deja de mostrar sus capacidades. Hace apenas días, la Armada de la Guardia Revolucionaria realizó ejercicios militares en el estratégico estrecho de Ormuz, donde probó el misil naval de defensa aérea “Sayyad-3G”, con un alcance de hasta 150 kilómetros.
El panorama atómico es más matizado que el que presenta Trump. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), en junio de 2025 Irán poseía unos 441 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, nivel que técnicamente permitiría fabricar una bomba nuclear, aunque no una ojiva lo suficientemente compacta para ser integrada en misiles balísticos de gran alcance. Las últimas inspecciones del OIEA no detectaron pasos concluyentes en dirección a la fabricación de un arma nuclear.
Irán, como signatario del Tratado de No Proliferación (TNP), defiende su derecho al uso civil de la energía atómica.
Qué viene ahora para la administración Trump
El encuentro del jueves en Ginebra representará la tercera ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Araqchí y el enviado especial Witkoff, con mediación del canciller omaní Badr bin Hamad al Busaidi. Tras las dos rondas anteriores en Omán y Ginebra, ambas partes hablan de “avances”, aunque ninguna ha reconocido públicamente sus líneas rojas.
Araqchí dijo acudir a la mesa “con la determinación de alcanzar un acuerdo justo y equitativo en el menor tiempo posible” y afirmó que “el acuerdo está al alcance de la mano, pero solo si se da prioridad a la diplomacia”. Trump, por su parte, no cerró esa puerta, aunque dejó en claro que la paciencia de Washington tiene límites.
















