Antes de convertirse en Sumo Pontífice, el papa León XIV construyó una estrecha relación con Perú, país donde desarrolló buena parte de su trayectoria religiosa y llegó a obtener la nacionalidad. Durante su paso por Chiclayo, donde se desempeñó como administrador apostólico, descubrió una de las preparaciones más representativas de la gastronomía local: el frito chiclayano, un plato de carne de cerdo marinada que se transformó en uno de sus favoritos.
Su vínculo con la cocina peruana se fortaleció durante los años que pasó en distintas regiones del país. Llegó en 1985 para incorporarse a la misión agustiniana de Chulucanas, luego vivió una década en Trujillo y más tarde asumió responsabilidades religiosas en Chiclayo y Callao. Fue precisamente en la primera de esas ciudades donde comenzó a disfrutar de esta especialidad, que solía comer en un restaurante ubicado cerca de la catedral.
Qué ingredientes se necesitan para preparar el frito chiclayano
Estos ingredientes y el paso a paso para preparar el frito chiclayano, el plato peruano favorito del Papa León XIV
Para el aderezo
- Cuatro cucharadas de pasta de ají
- Dos cucharadas de ajo rallado
- Condimentos: sal, pimienta y comino
- Cuatro cucharadas de vinagre
Para el plato
- Corte de carne de cerdo
- Yuca y camote
- Media cebolla roja
- Ají y cilantro
El primer paso consiste en integrar la pasta de ají, el ajo, el vinagre y los condimentos en un recipiente. Después hay que cortar el cerdo en rodajas gruesas y cubrir cada pieza con la preparación. Hay un detalle fundamental: dejar reposar la carne durante cuatro horas para que absorba el aderezo. Luego se coloca en una olla con un poco de aceite vegetal o manteca de cerdo y se cocina tapada, a fuego bajo, durante aproximadamente 40 minutos.
Cómo cocinar y servir el plato favorito del Papa
Cuando la carne esté cocida, hay que dar vuelta las piezas y aumentar la temperatura para conseguir un exterior dorado y sabroso. Este último paso permite terminar la preparación y darle una textura diferente a la superficie del cerdo, sin perder los sabores que incorporó durante el marinado.
Para servir, se acompaña la carne con yuca y camote, dos guarniciones habituales de la gastronomía peruana. La presentación se completa con una ensalada fresca de cebolla roja, ají y cilantro picado, que aporta contraste al plato. Así se obtiene una preparación tradicional de Chiclayo, vinculada a los años que León XIV vivió en Perú y a los sabores que conoció durante su recorrido por el país.