Para contener la crisis Brasil, anunció un paquete de medidas por u$s 38 mil millones

Mientras la pandemia avanza en Barsil, la "gripecita" ya se transformó en un "problema mundial". El gobierno anunció nuevas medidas económicas y dijo que repartirá 500.000 tests rápidos entre los estados.

En abierta confrontación con los gobernadores de algunos de los estados más poderosos del país –entre ellos João Doria (San Pablo) y Wilson Witzel (Río de Janeiro)– y presionado por un frente interno díscolo, de los ministros Henrique Mandetta (Salud), Sergio Moro (Justicia) y Paulo Guedes (Economía), para Jair Bolsonaro el coronavirus dejó de ser una simple "gripecita" y se convirtió en un "problema mundial".

Y es que el agravamiento de la situación en Brasil –el país reportó 6836 casos positivos y 241 muertes por Covid-19– obliga al presidente a un cambio de retórica. Apenas hace una semana Bolsonaro decía que aunque la vida de las personas estaba primero, "la dosis del medicamento no puede ser excesiva, de modo que el efecto secundario sea más dañino que el virus mismo". Ahora, cercado por la oposición y por funcionarios que desafían su discurso, llama a "defender la salud y el empleo de los brasileños".

Bolsonaro anunció así que el gobierno desembolsará cerca de u$s 38 mil millones (200 mil millones de reales) para ayudar a las personas y las compañías a sobrevivir la crisis económica derivada de la pandemia.

De ese paquete, u$s 18 mil millones serán destinados a unos 54 millones de trabajadores informales (alrededor del 35% de la población económicamente activa de Brasil), que recibirán cerca de u$s 114 (600 reales) por tres meses, para paliar el efecto económico de la crisis.

Estos "coronavouchers" son parte de la última disputa entre el Ejecutivo y el congreso brasileño. El presidente de la cámara de diputados, Rodrigo Maia, acusa al gobierno de ser lento en su reacción frente a la crisis del coronavirus.

Otros u$s 20 mil millones están destinados al mantenimiento del empleo. Una de las medidas provisorias contempla la posibilidad de que las empresas puedan reducir la jornada laboral o el salario de sus empleados hasta en 70% durante tres meses. El estado brasileño se hará cargo de la diferencia –se calculan fondos por hasta u$s 11 mil millones– reasignando un proporcional del seguro de desempleo que los trabajadores cobrarían en caso de ser despedidos.

El gobierno, además, otorgará otros u$s 6 mil millones en crédito para que las empresas puedan pagar sueldos, mientras que otros u$s 1000 millones serán financiados por los bancos.

También se anunciaron transferencias por u$s 3 mil millones a los gobiernos estatales y municipales para apoyar los esfuerzos de contención de la pandemia en sus territorios.

Tags relacionados