SI ES ENCARCELADO, NO PODR PARTICIPAR DE LA ELECCIÓN PERSIDENCIAL EN BRASIL

Lula no consiguió apoyo judicial y quedó a un paso de ir a prisión

La Corte Suprema votó dividida, pero votó por sostener la jurisprudencia y negar el hábeas corpus al ex mandatario. El juez Moro ya puede ordenar su captura

El ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, irá a prisión, luego de que no prosperara el pedido de hábeas corpus preventivo al Tribunal Supremo Federal de Brasil.

En las próximas horas el juez Sergio Moro pedirá su detención para que comience a cumplir la pena de 12 años de prisión al que fue condenado por el tribunal de apelación.

El ex presidente aún dispone de dos instancias de revisión de su pena (ante el Superior Tribunal de Justicia y ante el Supremo Tribunal Federal) pero todo indica que deberá esperar esas apelaciones en la cárcel dado que los jueces que fallaron citaron la jurisprudencia vigente desde 2016 que autoriza la detención de cualquier condenado en segunda instancia.

Así las chances de que el líder del Partido de los Trabajadores -que marcha primero en algunas encuestas con un 39% en la intención de voto- se desvanecen toda vez que una persona en prisión no puede ser candidato a un cargo público según la legislación vigente.

Tanto el juez Edson Fachin, relator de la Operación Lava Jato, que dejó al descubierto una red de corrupción entre empresarios y políticos, como los jueces Luis Barroso, Luiz Fux, Alexandre de Moraes y Rosa Weber rechazaron el recurso alegando que la condena de segunda instancia es suficiente como para enviar a alguien a prisión, tal como lo señaló hace dos años esa misma corte.

Su colega Gilmar Mendes, en cambio, aceptó el hábeas corpus argumentando que la posibilidad de detener a un acusado se había convertido en un dictado de "prisiones automáticas" y propuso una solución intermedia: que la condena sea ejecutada solo después de la tercera instancia, lo cual permitiría a Lula seguir libre.

"El sistema penal está hecho para atrapar a los chicos pobres y no consigue atrapar a los que desvían millones por corrupción. No conseguimos atraparlos y no lo conseguiremos si cambiamos "las reglas hoy", afirmó el juez Luis Barroso, antes de rechazar el recurso.

Los jueces Dias Toffoli, Ricardo Lewandowski, Marco Aurélio y Celso de Mello, en cambio apoyaron la postura de la defensa. La presidenta del cuerpo, Carmen Lúcia, votó en contra de la concesión del hábeas corpus.

La Corte en Brasilia trabajó aislada del público con el exterior del edificio vallado por la policía para separar a los manifestantes de ambos bandos.

La tensión que precedió al juicio tuvo su momento más álgido cuando el comandante del Ejército, el general Eduardo Villas Boas, realizó algunos tuits que reclamaban una condena a Lula y que fueron vistos por muchos como una amenaza de golpe de estado.

El ex presidente siguió la audiencia junto a Dilma Rousseff en la sede del Sindicato de Metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo, de Sao Paulo, donde inició el ascenso que lo llevó del gremialismo hasta la jefatura de Estado. En otra sala, unos 300 militantes asistían al debate a través de una pantalla gigante. Se esperaba una vigilia de los manifestantes en el domicilio del su líder político y una esperable resistencia, aunque nadie cree que haya desbordes.

Lula, de 72 años, fue condenado por recibir un departamento de lujo de una constructora involucrada en el escándalo de sobornos de Petrobras; pero presentó el hábeas corpus ante el STF para evitar su encarcelamiento.

El que fuera el presidente más popular de la historia reciente de Brasil se declara inocente en este proceso y en los otros seis que enfrenta por delitos como tráfico de influencia y obstrucción a la justicia.

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