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El reciente hackeo a Binance, que derivó en el robo de miles de millones de dólares en activos digitales, volvió a poner en primer plano una de las principales preocupaciones de quienes invierten en criptomonedas: cómo proteger sus fondos. Aunque el incidente afectó a la infraestructura de la plataforma, y no hay evidencia de que se hayan filtrado claves privadas de sus billeteras, el episodio reaviva el debate sobre las distintas formas de custodiar Bitcoin y otros activos digitales.

Una de las alternativas para reducir la exposición a ataques informáticos es utilizar una billetera fría, también conocida como cold wallet o hardware wallet. Se trata de un dispositivo físico que permite almacenar las claves privadas fuera de internet y mantener el control de los fondos sin depender de un exchange.

Antes de avanzar, hay una aclaración importante: las criptomonedas no están guardadas físicamente dentro del dispositivo. Los bitcoins, ethers o dólares cripto existen en la blockchain, una red descentralizada y pública. Lo que almacena la billetera son las claves privadas, es decir, las credenciales que permiten demostrar la propiedad de esos activos y autorizar operaciones.

Paula Vigliano, cofounder de Pala Blockchain, explica la diferencia entre estos dispositivos y las alternativas conectadas a internet: “Una billetera fría es un dispositivo que guarda las claves de acceso a tus criptomonedas fuera de internet. La diferencia con una billetera caliente es justamente esa: la fría está desconectada, y por eso es mucho más difícil de hackear”.

Una billetera fría de Bitcoin. Hay varios modelos y marcas, con precios que arrancan alrededor de los u$s 100 en Argentina.Shutterstock

Cómo proteger las criptomonedas de una billetera fría

Tener una billetera física representa una capa adicional de seguridad, pero no significa que los fondos estén automáticamente a salvo de cualquier amenaza. La protección depende también de cómo se configura el dispositivo, dónde se guardan las claves de recuperación y qué precauciones toma el usuario al operar.

Uno de los aspectos más importantes es la llamada seed phrase o frase de recuperación. Se trata de una secuencia de 12 o 24 palabras que se genera durante la configuración inicial y que permite restaurar el acceso a los fondos si el dispositivo se pierde, se rompe o deja de funcionar.

Estas palabras equivalen, en la práctica, a una llave maestra: quien las consigue puede acceder a los activos y disponer de ellos, incluso sin tener el dispositivo físico original. Por eso, nunca deben fotografiarse, enviarse por correo electrónico, compartirse por mensajería ni almacenarse en una computadora o un servicio de almacenamiento en la nube.

La recomendación es anotarlas en un soporte físico y conservarlas en un lugar seguro, protegido del acceso de terceros y de posibles daños. También conviene evitar que el respaldo y el dispositivo queden guardados juntos, porque un robo o un accidente podría comprometer ambos elementos.

Otro cuidado fundamental es comprar la billetera directamente al fabricante o a través de distribuidores oficiales. No es recomendable adquirir dispositivos usados ni aceptar equipos que ya vienen configurados, porque podrían haber sido manipulados antes de llegar a manos del comprador.

La configuración inicial debe realizarse personalmente y siguiendo las instrucciones del fabricante. La frase de recuperación tiene que generarse en el propio dispositivo, nunca a partir de palabras proporcionadas por un vendedor, un tercero o una página web.

También es importante verificar las direcciones de destino y los datos de cada operación antes de aprobarla. Aunque la billetera esté desconectada, el usuario puede autorizar una transacción fraudulenta si no comprueba correctamente qué está firmando. Por eso, conviene revisar la información que aparece en la pantalla del dispositivo y no confiar únicamente en los datos que muestra la computadora o el celular.

Por último, las actualizaciones del software deben descargarse exclusivamente desde los canales oficiales de cada fabricante. Los mensajes que ofrecen supuestas mejoras de seguridad, recuperación de fondos o asistencia técnica mediante enlaces externos pueden ser intentos de phishing para obtener las claves.

Billeteras frías: ventajas y riesgos

La principal ventaja de una billetera fría es que, al mantener las claves privadas fuera de línea, reduce considerablemente la exposición a hackeos remotos, virus y otras amenazas que afectan a los servicios conectados a internet.

La segunda es el control sobre los fondos. Cuando las criptomonedas permanecen en un exchange, el usuario depende de la infraestructura y los mecanismos de seguridad de esa empresa para acceder a ellas. En cambio, con una billetera fría es el propio titular quien administra sus claves y autoriza los movimientos.

Sin embargo, esa autonomía también implica una mayor responsabilidad. Si se pierde el dispositivo y no existe un respaldo de la frase de recuperación, no hay un servicio de atención al cliente que pueda restablecer el acceso a los fondos.

“Para operar tenés que conectar el dispositivo y confirmar manualmente, así que no sirve para quien compra y vende seguido”, señala Vigliano.

La especialista también advierte que la elección depende del perfil del inversor y del uso que quiera darles a sus criptomonedas.

“Le conviene, sobre todo, a quien tiene una mirada de mediano y largo plazo y maneja montos que justifican un cuidado extra. Si alguien va a sostener una posición importante en cripto y no la va a mover seguido, la billetera fría es la opción más sensata: es el equivalente a guardar los ahorros en una caja fuerte en lugar de andar con todo en el bolsillo”.

Para quienes recién empiezan o realizan operaciones frecuentes, la recomendación puede ser diferente. “Para el que recién arranca con montos chicos u opera todos los días, una billetera caliente bien configurada suele ser suficiente”, agrega la especialista de Pala Blockchain.

En ese sentido, una alternativa es combinar ambos sistemas: “Lo más habitual, y lo más recomendable, es combinar las dos: la mayor parte de los ahorros en frío y una porción menor en caliente para el uso cotidiano”.

¿Hay que ser experto para utilizar una billetera física?

Aunque durante años estos dispositivos estuvieron asociados principalmente a usuarios experimentados, actualmente su configuración es más sencilla y accesible.

“Hoy, estas billeteras cripto se parecen bastante a configurar un celular nuevo: te guían paso a paso. Cualquier persona con paciencia y ganas de aprender lo básico puede usar una”, dice Vigliano.

De todos modos, hay un conocimiento básico que resulta indispensable antes de empezar a utilizarlas: comprender cómo funciona la frase de recuperación y asumir la responsabilidad de protegerla.

“Hay que entender bien cómo respaldar la frase de recuperación, que son las palabras que permiten restaurar el acceso, y guardarla en un lugar seguro y offline. No es algo complejo, pero sí requiere responsabilidad de no perder las claves”.

En definitiva, una billetera fría permite reducir los riesgos asociados a la custodia de criptomonedas en plataformas online, pero no elimina la posibilidad de errores humanos, engaños o pérdidas por un respaldo mal conservado. La seguridad no depende solamente del dispositivo: también de cómo se adquiere, se configura y se utiliza.