Un ex camionero jubilado de Somerset, en el suroeste de Inglaterra, salió a explorar un campo con su detector de metales y terminó descubriendo una de las piezas arqueológicas más valiosas halladas en territorio británico en los últimos años: un anillo de oro romano de 48 gramos valuado en cerca de 100.000 euros.
El hallazgo de Kevin Minto, un ex soldado aficionado a la detección de metales, fue confirmado por especialistas y calificado como único en el Reino Unido por su tamaño, calidad y nivel de conservación.
Qué encontró y por qué sorprendió a los arqueólogos
La pieza pertenece al período romano tardío y está elaborada en oro macizo. Cuenta con una gema grabada que representa a la diosa Victoria montada en un carro tirado por dos caballos, un símbolo de poder y estatus reservado a las élites más influyentes del Imperio.
Los expertos de la Southwest Heritage Foundation confirmaron que no existen precedentes conocidos de un anillo romano de estas características en el Reino Unido.
Su estado de conservación, excepcional para un objeto que lleva casi dos milenios bajo tierra, fue otro de los factores que encendió el interés de los investigadores.
El hallazgo no llegó solo. Antes de encontrar el anillo, Minto detectó un ataúd revestido de plomo en el mismo campo, una zona del condado de Somerset que ya había entregado monedas antiguas en exploraciones anteriores.
El conjunto de objetos, que incluyó además fragmentos de cerámica, permite reconstruir parte del contexto histórico del lugar.
Por qué estaba enterrado y a quién perteneció
Los arqueólogos estiman que el anillo fue ocultado entre los años 286 y 296 después de Cristo, un período marcado por tensiones políticas y disputas internas dentro del Imperio romano.
Una de las hipótesis más sólidas indica que su propietario lo escondió ante una amenaza inminente y nunca pudo recuperarlo. Otra línea de investigación sugiere que pudo haber formado parte de una ofrenda o de un entierro vinculado a una figura de alto rango dentro de la comunidad local.
Por su peso y valor, los especialistas coinciden en que la pieza debió pertenecer a alguien dentro de la administración romana o a un terrateniente de considerable poder en la Britania de aquella época.
Tras completar el proceso legal establecido por la normativa británica para hallazgos arqueológicos, el anillo fue adquirido por la Southwest Heritage Foundation, que lo incorporó a sus colecciones.
El valor obtenido, cercano a las 78.000 libras esterlinas, fue repartido entre Minto y el propietario del terreno. El descubridor decidió además compartir parte de su recompensa con el amigo que lo acompañaba aquel día.
El anillo puede verse actualmente en actividades educativas en el Museo de Somerset, antes de su incorporación permanente a las exposiciones del lugar.