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Con el paso de los kilómetros, algunos conductores pueden percibir que el auto ya no responde de la misma manera que antes al acelerar. Esa diferencia no necesariamente tiene una única explicación, ya que el mantenimiento, el estado de distintos componentes y las condiciones de uso pueden influir en el desempeño. Sin embargo, un factor menos visible que también conviene considerar es la acumulación de depósitos dentro del sistema de combustible.

Estos residuos pueden formarse en superficies y componentes que están en contacto con el combustible. La revisión técnica “A Review of Fuel, Intake and Combustion System Deposit Issues Relevant to 4-Stroke Gasoline Direct Fuel Injection Engines”, publicada por SAE International, analiza los depósitos asociados al sistema de combustible, el sistema de admisión y la cámara de combustión. El trabajo señala que estos depósitos pueden influir en variables como la economía de combustible, las emisiones y el desempeño del motor.

Qué ocurre cuando se forman depósitos en el motor

Sobre este punto pone el foco en Shell V-Power Nafta grado 3. Según la información técnica de la compañía, el combustible fue especialmente diseñado para limpiar el 100% de las partes críticas del motor desde el primer tanque y proteger frente a la acumulación de depósitos que pueden reducir el desempeño en componentes clave del sistema de combustible, como las válvulas de admisión y los inyectores.

La empresa indica que tanto la limpieza como la recuperación del desempeño fueron demostradas mediante pruebas estándar de la industria y ensayos propios de Shell. También aclaran que los efectos y beneficios reales pueden variar según el tipo, la antigüedad y el estado del vehículo, además de las condiciones y el estilo de conducción. Es decir, no todos los autos necesariamente experimentarán los mismos resultados.

Foto: Pexels, modificada con IA por El Cronista.Shell

Potencia y aceleración: qué papel juega el octanaje

Además de la limpieza, la formulación de Shell V-Power Nafta tiene un número de octano superior a 98 RON. De acuerdo con el material técnico de la marca, el producto brinda más potencia y aceleración.

Para respaldar ese atributo, Shell señala que realizó pruebas estándar de la industria y ensayos propios comparando su nafta de 98 RON con combustibles de menor octanaje, de 95 RON, en vehículos sensibles al octanaje.

Esto no implica que elegir una nafta con mayor número de octanos vaya a aumentar automáticamente la potencia de cualquier auto. El efecto depende del motor y de sus características. De hecho, la propia información de Shell limita el resultado mencionado a vehículos sensibles al octanaje y advierte que los beneficios pueden variar según el tipo y estado del vehículo y las condiciones de conducción.

Por eso, siempre es importante respetar el combustible indicado por el fabricante. Si un auto pierde respuesta con los kilómetros, los depósitos constituyen entonces una posible causa entre varias, no un diagnóstico por sí solos. Una revisión mecánica sigue siendo necesaria cuando aparece un cambio persistente en el funcionamiento.

En paralelo, conocer las características del combustible permite entender qué ocurre dentro del sistema: en el caso de Shell V-Power Nafta grado 3, la propuesta combina más de 98 RON con una formulación orientada a limpiar partes críticas, controlar la acumulación de depósitos y proteger contra la corrosión.

Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.