Entrevista

Todos al diván: "Para los argentinos vender dólares es traumático, sienten que se desangran"

La doctora Cecilia Banchero (MN 73402) sostiene que los argentinos están "absolutamente traumatizados por la temática del dinero en general y con el dólar en particular". ¿Qué le pasa a nuestra psiquis si no logramos alcanzar el anhelado billete verde?

Suba, baje, planchado, atrasado o caro. El precio dólar es una constante preocupación para los habitantes de estas latitudes. Economistas, sociólogos, periodistas y hasta capocómicos trataron y aún intentan explicar por qué los argentinos nos obsesionamos con el verde billete y de dónde nos nace ese afán por la moneda estadounidense. A estas alturas, el tema desborda sobrepasa a esas disciplinas y ya es motivo de análisis de parte de la psiquiatría.

"Debido a las constantes crisis económicas sufridas por generaciones, desde que nacimos hemos visto a nuestros abuelos y padres ahorrar en dólares. Para nosotros, la moneda que nos asegura no sólo el ahorro, sino la supervivencia en el sentido literal, es el dólar. Internalizamos que el dólar nos permite seguir comiendo, comprando remedios, pagando la educación de los hijos, viajando, nos permite acceder a nueva tecnología y a la compra de electrodomésticos, entonces está en nuestras acciones cotidianas. No solamente cuando hablamos de compras especiales como un inmueble, o un automóvil", explica a El Cronista, la doctora Cecilia Banchero, psiquiatra y Miembro Titular en Función Didáctica de la Asociación Psicoanalítica Internacional.

La especialista de una extensa carrera profesional con más de 30 años de experiencia y consultas de toda Latinoamérica, sugiere que desde niños los argentinos vimos a nuestros padres padecer crisis económicas y que esas crisis en muchos acabaron con todo lo que tenía nuestra familia, incluida la salud.

"Luego como adultos hemos vivido breves periodos de estabilidad, donde los sueños y la bonanza económica parecía algo real, donde hacer proyectos era posible, y en cuestión de horas o días, como sucedió en el 2001, aparecía un desastre económico que sumió en un trauma a millones de argentinos que lo perdieron todo  y les costó recuperarse por años", continúa.

Banchero explica que esto encuadra en lo que los psicoanalistas llaman "situaciones traumáticas graves" donde el conflicto entre lo soñado y la realidad existe porque son diametralmente opuestos. El psiquismo no tiene defensas para enfrentarlo y entra en crisis.

"Cada vez que un argentino vende dólares que tenía ahorrados, no lo asume como el dinero ahorrado que está para ser usado en momentos de crisis, para salir de una deuda, o de un periodo de pocos ingresos. El argentino vive la venta de dólares como un trauma, en el imaginario social es un dinero que se va y que nunca va a volver, y no importa si el mismo día lo recupera, la venta de dólares se vive como un desangre, una parte vital de mí se perdió, y no sé ni cómo ni cuándo la voy a recuperar. Esto es lo traumático", sostiene la especialista que actualmente está en proceso de escritura de un libro sobre el liderazgo femenino.

Las situaciones de este tipo, debido al sufrimiento y el dolor subyacente, llevan a la obsesión por el dinero: por mantener los ingresos, el estilo de vida; por saber cuántos dólares quedan en la cuenta o debajo el colchón; cuántos dólares debo vender si sube o cuántos debo comprar si quiero ahorrar o viajar. Es un ciclo sin fin que impone a la mente un ‘pensamiento obsesivo interminable'.

Según un estudio de la consultora Trendsity de diciembre 2020, las tres principales preocupaciones que nos afectan a los argentinos en el día a día son: la inflación (60%), la economía (55%) y el empleo (55%). El poder afrontar los gastos básicos de nuestra vida es algo que los argentinos no tenemos resuelto, y el dólar es nuestro punto de referencia para sentirnos más cerca o más lejos de poder hacerlo sin sobresaltos.

"Aparte de eso, la caída abrupta del valor del peso y la suba del dólar, la percepción de la pérdida de valor del salario de bolsillo que es en pesos y el desfasaje con los costos de la vida, muchos de ellos dolarizados, produce en la clase media el alejamiento de los sueños, en especial impacta en los jóvenes cuando incentiva su deseo de irse para tener un futuro mejor en países que ellos perciben más estables, o donde la dinámica de la economía no incluye la preocupación obsesiva constante sobre el dólar o el costo de las cosas", amplía Banchero.

El argentino vive la venta de dólares como un trauma, en el imaginario social es un dinero que se va y que nunca va a volver, y no importa si el mismo día lo recupera, la venta de dólares se vive como un desangre, una parte vital de mí se perdió, y no sé ni cómo ni cuándo la voy a recuperar.

En este sentido, aclara la psiquiatra que los que se quedan tienen muy coartadas la posibilidad de estudio, de compra de propiedades donde vivir, de viajes al exterior, incluso de la adquisición de bienes que se comercializan o cotizan en dólares como los smartphones de alta gama, las notebooks, etc.

"Esto obviamente limita la sensación de libertad, y lleva directamente a una vivencia interna de desesperanza, un cuadro clínico que estamos viendo en el último tiempo en los adultos. En ellos también se da el deseo de irse del país, lo paradójico es que observamos vemos a personas, parejas y familias ya establecidas, con trabajo, con vivienda, que pueden sustentarse, pero así y todo tampoco soportan la sensación de no poder progresar con su esfuerzo", indica Banchero.

¿Cómo detectar y tratar a una persona obsesionada con la economía?

Desde luego que primero hay que hacer el diagnóstico y recurrir a la ayuda de un profesional. Una cosa es una preocupación razonable, objetiva y realista, basada en tener un presupuesto determinado, para poder cumplir con las obligaciones económicas que una persona asume según sus ingresos y estilo de vida. Otra cosa muy distinta, es la obsesión con el dinero y el dólar.

"Alguien que está obsesionado con el dólar o la economía, pasa gran parte de su día pensando en los ingresos que tiene, chequea varias veces al día su por internet el dinero que tiene en su cuenta bancaria o también pasa con las billeteras de criptomonedas. Y trata de realizar ahorros ínfimos en la compra de comida o de elementos esenciales para vivir. Incluso evita interacciones sociales que les signifique un gasto de dinero, por ejemplo no visitar a un pariente por no sacar el auto y llenar el tanque de nafta o tener que llevar algo para comer. En ese contexto ahorrar, o mejor dicho no gastar, se convierte en el centro de su vida. Pero es un exceso innecesario, no razonable", apunta Banchero.

El trastorno puede ser grave -afirma la especialista- tanto que el que lo padece puede llegar a evitar cualquier tipo de gasto porque le produce una ansiedad desbordante, ya sea que tenga que pagar en efectivo o que deba controlar el resumen de la tarjeta de crédito.

"Este tipo de trastorno genera un cuadro de estrés importante, que puede afectar seriamente la salud física y psíquica del individuo. Es muy común en estos cuadros, padecer insomnio, cansancio y fatiga crónica, dificultades en la atención y concentración y lo más serio de todo son las frecuentes y constantes discusiones familiares con la pareja y los hijos por el control de los gastos", agrega.

Es obvio que este tipo de situaciones requiere la asistencia de un profesional psiquiatra, o psicólogo que ayude al individuo, primero a bajar los niveles tan altos de estrés, y luego a enfrentar los conflictos psíquicos que padece.

Las experiencias de sucesivas pérdidas relacionadas con el dinero en la historia de la familia de origen, y luego el estudio de las crisis económicas sufridas por la persona, es fundamental para el mejorar la calidad de vida del paciente.

"Para la gente que no pueda recurrir a un servicio pago, existen excelentes servicios en todos los centros de salud, o no quiera recurrir a un terapeuta es muy útil utilizar todos los mecanismos relacionados con la relajación, el mindfulness, el yoga, respiraciones profundas, caminatas en la naturaleza. Esto no resuelven el cuadro clínico, pero produce alivio del cuadro de estrés sufrido por estos Individuos", sintetiza Banchero.

Las claves del estrés por el dólar

Las claves para identificar un cuadro de estrés relacionado a la obsesión por el dólar y la estabilidad económica.

  • Recuerdos angustiantes recurrentes, incontrolables e intrusivos del acontecimiento traumático al que ha estado expuesta la persona.
  • Sueños angustiosos recurrentes del acontecimiento.
  • Sensación de revivir el acontecimiento traumático, en forma de flashbacks como recorrer avenidas con locales vacíos en venta o alquiler y compararlo con la misma situación de la crisis del 2001.
  • Angustia psicológica o física intensa cuando recuerda el acontecimiento (por ejemplo, al entrar en un lugar similar o al escuchar sonidos similares a los que oyó durante el acontecimiento).
  • Incapacidad persistente para experimentar emociones positivas (como felicidad, satisfacción o amor).
  • Alteración del sentido de la realidad (por ejemplo, sensación de aturdimiento o de que el tiempo se ha hecho más lento).
  • Incapacidad para recordar una parte importante del acontecimiento traumático
  • Esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiantes asociados con el evento
  • Alteraciones del sueño, irritabilidad o estallidos de ira.
  • Excesiva atención a la posibilidad de peligro (hipervigilancia), Dificultad para concentrarse. Respuesta exagerada a los ruidos fuertes, los movimientos bruscos, u otros estímulos (respuesta de sobresalto).

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