El arroz es uno de los alimentos básicos que nunca falta en las alacenas argentinas. Sin embargo, su almacenamiento puede convertirse en un dolor de cabeza cuando aparecen pequeños insectos que arruinan el producto.
Un truco casero que circula desde hace generaciones propone una solución simple y económica: colocar una hoja de laurel dentro del frasco. Esta hierba aromática, además de usarse en la cocina, tendría propiedades que ayudan a mantener el arroz en buen estado por más tiempo.
¿Por qué lo recomiendan?
El laurel contiene compuestos volátiles como el eucaliptol y el linalool, que actúan como repelentes naturales contra gorgojos y polillas. Estos insectos, conocidos por invadir cereales y legumbres almacenadas, evitan los espacios donde perciben estos aromas.
Para aplicarlo, basta con introducir una o dos hojas de laurel secas directamente en el frasco o recipiente donde se guarda el arroz. No es necesario que estén en contacto directo con el grano; su aroma se dispersa por todo el envase.
Es importante usar hojas secas y no frescas, ya que la humedad podría generar el efecto contrario y favorecer la aparición de hongos. El recipiente debe estar bien cerrado para que el aroma se concentre y cumpla su función.
Las hojas de laurel deben reemplazarse cada dos o tres meses, o cuando pierdan su aroma característico. Si al abrir el frasco no se percibe el olor, es momento de cambiarlas por nuevas.
Este método también funciona con otros productos de alacena como fideos, harina y legumbres. Una solución simple, económica y libre de químicos que las abuelas ya conocían y que hoy recupera vigencia en tiempos donde lo natural vuelve a ser tendencia.