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El microondas es uno de los electrodomésticos más utilizados en el día a día, pero también uno de los que más dudas genera. Desde hace años circula la idea de que introducir objetos metálicos en su interior puede causar accidentes graves.

Sin embargo, este mito no es totalmente cierto, ya que en algunos casos, los especialistas recomiendan colocar una cuchara metálica dentro del recipiente con líquido que se va a calentar.

¿Por qué recomiendan poner una cuchara en el microondas?

La idea de colocar un objeto metálico en el microondas suele asociarse al riesgo de chispas, ya que este pueden recibir las microondas emitidas por el aparato, acumular cargas eléctricas y concentrar voltaje. Esa concentración puede generar descargas y, en algunos casos, dañar el electrodoméstico.

Pero las cucharas metálicas con forma curva son la excepción. Su diseño impide que haya un punto de alta concentración de carga eléctrica, lo que reduce el riesgo de chispas. Por eso, muchos fabricantes optan por formas redondeadas en su cubertería.

En cambio, los utensilios con puntas o mangos complejos sí pueden ser peligrosos, ya que favorecen la acumulación de voltaje.

¿Para qué sirve poner una cuchara en el microondas?

Teniendo en cuenta esto, los fabricantes recomiendan poner una cucharita dentro de la taza o vaso cuando se calientan líquidos. Esto ayuda a evitar la llamada ebullición espontánea, un fenómeno en el que el agua supera los 100 °C sin llegar a hervir visiblemente, pero explota al mínimo movimiento, generando salpicaduras y quemaduras.

Fuente: ShutterstockShutterstock

La cuchara actúa como elemento que disipa el calor y reduce la posibilidad de que el agua supere temperaturas peligrosas, ralentizando el proceso y disminuyendo el riesgo de estallido.

¿Cómo usar la cuchara para prevenir la ebullición del agua?

Para reducir el riesgo de ebullición espontánea, los especialistas recomiendan seguir los siguientes pasos:

  • Colocar una cuchara metálica curva dentro del recipiente antes de ponerlo en el microondas.
  • Calentar el líquido en intervalos cortos, pausando cada 20–30 segundos si se observa sobrecalentamiento.
  • Evitar llenar el vaso o taza hasta el borde.
  • Dejar reposar el recipiente unos segundos antes de retirarlo.