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La humedad en las paredes suele aparecer con mayor frecuencia cuando hace frío y resulta más difícil mantener una buena circulación de aire dentro de los ambientes. Además de generar manchas, puede deteriorar la pintura y favorecer la aparición de moho si el problema se mantiene durante mucho tiempo.

Frente a este escenario, un método casero propone utilizar un elemento habitual de las casas: la tiza blanca. Su estructura porosa puede captar parte de la humedad presente en el ambiente, por lo que se la utiliza como una alternativa sencilla para espacios pequeños y zonas donde suele acumularse vapor.

Cómo colocar la tiza para absorber la humedad

Para probar este método, primero hay que reunir varias tizas y formar con ellas un pequeño bloque que pueda ubicarse en los lugares más afectados. La idea es aprovechar su capacidad de absorción sin necesidad de aplicar productos directamente sobre la pared.

Abrir las ventanas todos los días ayuda a disminuir la condensación (Foto: Shutterstock).

El procedimiento puede hacerse de la siguiente manera:

  1. Preparar las tizas: reunir entre 10 y 15 unidades blancas y secas.
  2. Formar un conjunto: sujetarlas entre sí mediante un hilo, una cinta o una banda resistente.
  3. Elegir el sitio: colocar el grupo cerca de zócalos, rincones húmedos o dentro de armarios que estén apoyados sobre paredes con signos de condensación.

Una vez instalado, el material irá captando progresivamente parte del agua presente en el aire. Conviene revisarlo aproximadamente cada dos semanas y reemplazar las piezas cuando estén húmedas o hayan modificado su aspecto.

Qué hacer para evitar que vuelva la humedad

La tiza puede servir como complemento, pero no soluciona por sí sola una filtración, una pérdida de agua o un problema persistente de ventilación. Cuando las manchas reaparecen de manera constante, es necesario identificar qué está provocando la acumulación de humedad.

También existen medidas simples para mejorar las condiciones del ambiente. Una de ellas consiste en mantener los muebles separados de los muros para facilitar el movimiento del aire, mientras que abrir las ventanas todos los días ayuda a disminuir la condensación incluso durante los períodos de bajas temperaturas.

La ventilación resulta especialmente importante porque permite renovar el aire acumulado y reducir las condiciones que favorecen el deterioro de las superficies. Si además aparecen manchas extensas, desprendimientos de pintura o moho, el problema puede requerir una solución específica sobre la causa que origina la humedad.