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La humedad de cimientos constituye uno de los problemas estructurales más recurrentes en las viviendas.

Frente a esta problemática, el albañil conocido en redes sociales como Santi (@reformasanti) detalló el método de reparación que utiliza para sanear superficies afectadas, haciendo hincapié en la preparación previa del soporte y en la selección de los materiales adecuados para garantizar la durabilidad del revoque.

Preparación del muro y aplicación de productos fijadores

El trabajo de reparación se inicia con la remoción completa del revoque deteriorado. Resulta indispensable picar toda la zona afectada hasta alcanzar la mampostería o la superficie firme del muro, eliminando por completo el material pulverulento, las sales residuales y las partes flojas. Tal como remarca el experto: “Para arreglar una pared con humedad hay que picar hasta llegar a la superficie firme”.

En aquellos casos donde la filtración persistió durante años, la acumulación de humedad puede comprometer incluso la integridad de los ladrillos.

Una vez despejada y limpia la pared, se procede a aplicar un puente de adhesión para humedecer el soporte y optimizar el agarre de los productos posteriores.

El trabajo de reparación se inicia con la remoción completa del revoque deterioradoGenerado con Gemini imagen ilustrativa | El Cronista Audiencias

Luego de respetar el tiempo de secado correspondiente, se aplica un líquido consolidante cuya función principal es endurecer la base del muro y evitar que el polvo interfiera con la adherencia de las nuevas mezclas.

El rol del mortero de cal transpirable en la reparación

El punto central del tratamiento radica en la utilización de un mortero de cal transpirable en lugar de mezclas cementicias convencionales o revestimientos impermeables. Santi destaca la relevancia de esta elección técnica al afirmar que es “muy importante el mortero de cal para tratar estas humedades”.

La propiedad fundamental de la cal transpirable es que permite que la pared “respire”, facilitando la evaporación paulatina de la humedad que asciende desde los cimientos sin quedar atrapada en el interior de la mampostería, lo que previene futuros abombamientos o descascaramientos de la pintura.

Para asegurar un saneamiento efectivo, la aplicación del mortero se realiza mediante capas delgadas y sucesivas. Este procedimiento escalonado garantiza que cada capa complete su proceso de fraguado y secado de manera uniforme antes de recibir la siguiente aplicación, consolidando la resistencia mecánica de la pared.

Técnica de alisado y acabado final con fratás

Para lograr una terminación lisa y uniforme, el albañil utiliza un fratás de esponja húmedo que se pasa mediante movimientos circulares y constantes sobre el mortero fresco.

Este trabajo de terminación resulta determinante para nivelar la textura del revoque, cerrar los poros de la mezcla y eliminar las imperfecciones de la superficie.

Una vez finalizado el fratasado y completado el período de curado del mortero, la pared queda completamente consolidada y preparada para recibir la capa de pintura o el acabado decorativo elegido, manteniendo la capacidad de disipación de la humedad.