Mientras potencias agrícolas como Argentina, Brasil, Estados Unidos y China lideran la producción mundial de alimentos, ninguna ocupa el primer puesto cuando se trata de autosuficiencia.
Un estudio internacional reveló que existe solo un país capaz de producir, por sí mismo, todos los alimentos necesarios para cubrir una dieta saludable de toda su población.
La investigación, publicada en Nature Food, analizó la capacidad productiva de 186 países y concluyó que Guyana es el único que alcanza el 100% de autosuficiencia en los principales grupos de alimentos, una condición excepcional en un contexto marcado por la dependencia del comercio internacional y la vulnerabilidad de las cadenas de suministro.
El país que produce todos los alimentos que necesita su población
El trabajo no se limitó a calcular cuántos alimentos produce cada nación, sino que comparó esa producción con las recomendaciones nutricionales para una alimentación equilibrada.
Para ello, los investigadores analizaron siete grandes grupos de alimentos considerados fundamentales:
- Cereales y tubérculos.
- Frutas.
- Verduras.
- Legumbres.
- Frutos secos y semillas.
- Carne y productos de origen animal.
- Lácteos, pescado y mariscos.
Tras revistar los datos de 186 países, Guyana fue el único que logró cubrir completamente las necesidades de todos estos grupos con producción propia.
Detrás quedaron China y Vietnam, que alcanzaron una autosuficiencia en 6 de 7 categorías, mientras que otras nacionales altamente dependientes de las importaciones, como Irak, Qatar, Yemen, Emiratos Árabes Unidos y Macao, no consiguieron abastecer plenamente ninguno de los grupos analizados.
El informe también muestra que más de un tercio de los países solo logra producir suficientes alimentos en dos categorías o menos, mientras que apenas 1 de cada 7 alcanza cinco o más.
Por qué es importante la autosuficiencia alimentaria
Los autores del estudio aclaran que el objetivo no es plantear que los países dejen de comerciar entre sí, sino medir qué tan preparados están para enfrentar una interrupción prolongada del abastecimiento internacional.
En los últimos años, distintos acontecimientos demostraron la fragilidad de las cadenas de suministro. La pandemia de COVID-19, la guerra Rusia-Ucrania, y el aumento de las tensiones geopolíticas generaron dificultades para el transporte y comercio de alimentos.
A esto se suma el impacto del cambio climático, que incrementa la frecuencia de sequías, inundaciones y olas de calor capaces de afectar simultáneamente la producción agrícola en distintas regiones del planeta.
Según el estudio, muchos países concentran limitaciones importantes. El Consejo de Cooperación del Golfo solo alcanza la autosuficiencia en carne, mientras que la Comunidad del Caribe y la Unión Económica y Monetaria de África Occidental apenas logran cubrir dos grupos de alimentos.
¿Por qué Argentina no lidera el ranking?
Aunque Argentina figura entre los mayores productores y exportadores de cereales, oleaginosas y carne del mundo, eso no significa que alcance el máximo nivel de autosuficiencia alimentaria.
El estudio explica que producir grandes volúmenes de determinados alimentos no garantiza cubrir todos los grupos nutricionales necesarios para una dieta saludable. La clave está en el equilibrio y la diversidad de la producción, no únicamente en la cantidad.
Por ese motivo, Guyana supera a potencias agrícolas mucho más grandes. Su sistema productivo consigue abastecer todas las categorías evaluadas, algo que ningún otro país logró en el análisis.
Los investigadores destacan, además, que una baja autosuficiencia no implica falta de capacidad productiva. En muchos casos responde a decisiones económicas, comerciales o tecnológicas más que a limitaciones naturales.
De cara a los próximos años, el estudio sostiene que numerosos países podrían mejorar su desempeño mediante inversiones en agricultura de precisión, cultivos bajo ambientes controlados, acuicultura y programas de mejoramiento genético.
La conclusión es que la autosuficiencia total seguirá siendo una excepción, mientras que el gran desafío global será fortalecer cadenas de suministro más resilientes y diversificadas, capaces de garantizar el acceso a alimentos incluso frente a crisis internacionales o fenómenos climáticos extremos.