Hacer ejercicio es fundamental para tener una vida saludable y su impacto no solo se limita en la salud física, sino que también influye sobre el funcionamiento cerebral y la memoria.
Los problemas de memoria y el desgaste mental son hechos naturales a medida que pasan los años que pueden afectar nuestra capacidad para retener y evocar información. En ese contexto, diversos estudios científicos señalaron que la actividad física tiene efectos positivos en la salud cognitiva.
Pero la verdadera pregunta es: ¿cuál es el tiempo exacto que debe invertirse para activar esos beneficios? Ese fue el eje que retomó una investigación realizada por científicos de la Universidad de Iowa en los Estados Unidos con colegas de Canadá y Austria.
Ni 10 ni 25 minutos: esta es la cantidad de tiempo que hay que hacer ejercicio para mejorar la memoria
Los resultados, publicados en la revista especializada Brain Communications de Oxford Academic, revelaron que una sola sesión de ejercicio de 20 minutos puede mejorar la actividad cerebral relacionada con el aprendizaje y la memoria.
La investigación fue liderada por Michelle Voss, profesora y fellow de la Facultad de Psicología y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Iowa. El estudio involucró a 14 pacientes de entre 17 y 50 años tratados en el centro médico universitario por epilepsia.
El objetivo era examinar cómo el movimiento físico puede tener efectos inmediatos sobre el cerebro. Por eso, a cada participante se le asignó usar una bicicleta fija durante 20 minutos a una intensidad que puedan sostener.
Se registraron los cambios a través de un electroencefalografía intracraneal (iEEG), con electrodos implantados en el cerebro. Los analistas encontraron que luego del ejercicio hubo un aumento de los niveles de frecuencia de las ondas cerebrales de alta frecuencia conocidas como “ripples”.
Estas oscilaciones eléctricas, que se detectan en la actividad cerebral y suelen encontrarse entre los 80 y 500 Hz, surgen en el hipocampo y se conectan con áreas corticales relacionadas con el aprendizaje y la memoria.
Si bien las ondas “ripples” ya habían sido documentadas en animales como ratones y ratas, hasta ahora no se había logrado observar su relación con la memoria en humanos.
La investigación incluyó a pacientes con epilepsia porque ya contaban con los electrodos implantados por motivos clínicos.
Voss comentó sobre estos resultados y remarcó que “coinciden con lo que se ha observado en adultos sanos usando imágenes cerebrales no invasivas, como la resonancia magnética funcional (fMRI)”.
Al respecto, la investigadora aseguró que “esa convergencia entre métodos tan diferentes es una de las mayores pruebas de que los efectos no son exclusivos de la epilepsia, sino que reflejan una respuesta general del cerebro humano al ejercicio”.
Los expertos esperan que este nuevo hallazgo sume nueva evidencia de cómo la actividad física impacta la salud cerebral y aporten para nuevas estrategias en la prevención y tratamiento de trastornos de la memoria.