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Despertarse después de una pesadilla suele generar angustia y una fuerte sensación de haber vivido una situación real. Sin embargo, distintas investigaciones en el campo de la psicología del sueño sostienen que estos episodios pueden cumplir una función importante para el equilibrio emocional, ya que ayudan al cerebro a organizar experiencias complejas y prepararse para afrontar situaciones difíciles.

Los especialistas explican que muchos sueños intensos aparecen como parte del procesamiento de recuerdos y emociones. En lugar de representar únicamente una reacción al miedo, pueden convertirse en una señal de conflictos internos, preocupaciones o tensiones que todavía no encontraron una resolución durante la vigilia.

Por qué las pesadillas pueden ayudar a detectar problemas antes de que aparezcan

Los expertos vinculan este fenómeno con la fase REM del sueño, momento en el que el cerebro registra una intensa actividad relacionada con la memoria y las emociones. Durante ese período participan regiones como el hipocampo, encargado de organizar los recuerdos, y la amígdala, que interviene en las respuestas asociadas al miedo.

Dormir boca abajo trae pesadillas: la explicación de los especialistas del sueño. (Imagen: archivo)

Por ese motivo, algunos psicólogos consideran que los sueños más intensos funcionan como un mecanismo para reducir la carga emocional de determinadas experiencias. En ocasiones, incluso pueden actuar como una advertencia temprana sobre situaciones de estrés o conflictos que aún no fueron reconocidos conscientemente.

Las investigaciones también mostraron que, durante períodos de alta presión emocional, como ocurrió en la pandemia, aumentó la frecuencia de sueños perturbadores, especialmente entre personas sometidas a elevados niveles de tensión, como profesionales de la salud.

Cuándo una pesadilla deja de ser normal y requiere atención

Los especialistas aclaran que un mal sueño ocasional forma parte del funcionamiento habitual del cerebro. El problema aparece cuando las pesadillas son frecuentes, muy intensas o comienzan a afectar la calidad del descanso y el bienestar cotidiano.

La psicóloga clínica Joanne Davis, de la Universidad de Tulsa, explica que en esos casos el cerebro no logra completar correctamente el procesamiento emocional porque la persona despierta antes de finalizar el sueño. Esa interrupción puede favorecer que la misma escena se repita una y otra vez.

El estrés es una de las causas por las que podemos tener pesadillas. (Fuente: Freepik).

Para tratar las pesadillas crónicas, los profesionales recurren a distintas estrategias terapéuticas, entre ellas:

  • Escribir el sueño con todos los detalles que se recuerden.
  • Reescribir la historia con un desenlace diferente.
  • Aplicar técnicas de relajación antes de dormir.
  • Utilizar ejercicios de ensayo de imágenes para disminuir la carga emocional.

Estas herramientas buscan romper el ciclo de repetición, reducir la ansiedad asociada al descanso y favorecer un sueño más reparador, especialmente cuando las pesadillas comienzan a interferir con la vida diaria.