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La valentía de la renuncia de Simone Biles

Una de las atletas más premiadas de la historia decidió salirse de las redes sociales y luego renunció a algunas competencias para preservar su salud física y mental. Estos gestos, y otros del pasado, ponen de manifiesto una sensibilidad a la que líderes políticos y empresariales deberían prestar atención.

Por Juan Iramain

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Nueva heroína. Simone Biles es una de las mejores gimnastas de todos los tiempos. Ganó casi todas las competencias individuales de las que participó desde 2013 y dejó la vara por las nubes en los Juegos Olímpicos de Río 2016 con cuatro medallas de oro y una de bronce. A su excelencia atlética sin límites, Biles agregó la responsabilidad de ser la voz que mantiene visibles los cientos de abusos sexuales de Larry Nassar, el ex médico del equipo de gimnasia de los Estados Unidos, ahora convicto. Creía que su condición de sobreviviente le exigía ese rol. "Siento que a veces tengo el peso del mundo sobre mis hombros", decía en Instagram hace unos días. La metáfora era perfecta.

En abril de este año, Biles ya había salido a enfrentar a otros molinos de viento: terminó su contrato con Nike y se pasó a Athleta, una marca más modesta. Justificó su decisión dejando trascender su incomodidad por la falta de apoyo de Nike a las atletas embarazadas. La semana pasada volvió a ser noticia cuando anunció que se alejaba de las redes sociales y luego cancelaba su participación en algunas de las disciplinas para las que era favorita: "Tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo y no limitarnos a hacer lo que el mundo quiere que hagamos", decía. Mientras, otros atletas la imitaban en su decisión de proteger su salud mental.

El caso de Biles no interesa tanto por su condición de supermujer, sino porque parece resumir una posible filosofía generacional que los políticos y las organizaciones no deberían ignorar:

Primero, yo. Que una atleta de alto rendimiento cuya meta en la vida parece ser vivir coronada de gloria se baje -primero de las redes sociales y luego de varias competencias de los Juegos Olímpicos-, dice mucho de ella: me importa más mi salud física y mental que todas las medallas y las expectativas que tenga el mundo sobre mí. A veces, hace falta más fortaleza para renunciar que para seguir adelante.

Una causa por la que jugarse. Las adolescentes embarazadas están, sin dudas, en desventaja. Que una marca apoye o no a las atletas-madres hace toda la diferencia para quien tiene conciencia de ser role model. El tiempo dirá si, además, Biles hizo negocio con su paso a Athleta. Lo que ya sabemos es que convirtió su decisión comercial en un statement ético. Y que eso la engrandece.

Y otra por la que dejar la vida. Larry Nassar ya está en la cárcel. Necesitaría varias vidas para llegar a cumplir su condena y algún día salir libre: la justicia ya hizo su trabajo. Biles no suelta la presa porque quiere que USA Gymnastics haga un mea culpa público por no haber iniciado una investigación independiente. Juega a fondo.

Simone Biles no es perfecta. Nadie lo es. Pero sus decisiones son un llamado de atención para cualquier líder: millones de jóvenes en el mundo se inspiran en ella, en su capacidad de sacrificio, en su valentía para señalar lo que cree que está mal y en su grandeza para dar un paso al costado cuando su salud está en juego. Hace pensar que hay futuro.


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Tres preguntas a Toku (Samuel) McCree. Es un ex monje budista y ahora coach ejecutivo estadounidense, fundador y CEO de Unexecutive.com.

  • ¿Qué te llevó a estudiar los modelos inspiracionales?
    Cuando era chico pensé que cuando fuera padre de alguna manera sería como Bill Cosby: firme cuando hay que serlo, amable cuando hay que serlo, y con cierto sentido del humor para todas las circunstancias. Por eso cuando se conocieron las acusaciones hacia él como depredador sexual, sufrí. Yo lo admiraba. Pero después caí en la cuenta de que yo no admiraba a Bill Cosby, sino al rol que él tenía. Yo quería que él fuera perfecto porque me gustaba pensar que yo podría ser perfecto. El poder de los modelos es impresionante: las víctimas de Cosby se mantenían en silencio en parte por la fuerza que tenía él como modelo. Eso me llevó a pensar de qué están hechos los modelos que tenemos: o tienen lo que hace falta para cambiar el mundo, o para mantener las cosas como están. Esa pregunta es esencial porque define en buena medida quiénes somos.
  • ¿Para qué sirven los modelos?
    Usamos comparaciones para definir quiénes somos. Un modelo es una comparación poderosa. Nos sirven también para entender el mundo: sus vidas nos dan de alguna manera dirección y nos ayudan a entender lo que de verdad importa. Y nos sirven para entender el futuro: nos dan una idea de en quiénes podríamos convertirnos y en qué podría convertirse el mundo en el que vivimos. En cierto momento dejé de pensar que mi padre era mi modelo y empecé a buscar muchos otros. Probé muchos trabajos pero no llegaba a responder la gran pregunta: ¿quién quiero ser? Entonces fui a un monasterio zen y aprendí muchas cosas, pero lo más importante que aprendí es que buena parte de nuestros problemas vienen de nuestra obsesión por los resultados: perdemos mucha energía tratando de que el mundo sea como nos lo imaginamos.
  • ¿Cómo crees que hay que elegir modelos?
    Algo parecido pasa con nuestros modelos. Cuando elegimos en quién inspiramos, nos enfocamos en la imagen idealizada que tenemos de ciertas personas, que es una versión muy simplificada de quien realmente es. Eso, lejos de dar ganas de imitarlas, nos aleja de ellas: son perfectas y nosotros somos imperfectos. Es como nuestros perfiles de LinkedIn, que hablan sólo de nuestros logros. Las imperfecciones nos hacen humanos y facilitan conectar con nosotros. Lo otro que buscamos es talento. Y el talento excesivo también nos aleja. En realidad, conectamos con personas normales que se parecen a nosotros. Yo propongo el concepto de Modelos Totales (Whole Models) que nos motivan en todos los aspectos de la vida: sus relaciones, sus aportes a la comunidad, sus negocios: los que ponen todo su corazón en todo lo que hacen.

Las tres preguntas a Toku McCree están tomadas de su presentación "Picking Role Models that Matter", dada en el contexto de TEDxZurichWomen. Para acceder a su charla completa podés hacer click acá.


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Encuesta. El Ragan Communications Benchmark Report 2021 es un estudio basado en encuestas a más de 750 profesionales de la comunicación de los Estados Unidos. Los resultados muestran que hay consenso en que habrá cambios dramáticos en los próximos tres a cinco años y se acentuará la dependencia de las redes sociales.

Se espera una creciente importancia de la agenda de diversidad, equidad e inclusión y una aceleración tecnológica sin precedentes. Los equipos de comunicaciones se perciben a sí mismos como cada vez más importantes para sus organizaciones. Buena perspectiva para momentos desafiantes.


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Academia. Este artículo de Val Singh, Susan Vinnicombe y Kim James destaca que los modelos a seguir con frecuencia se consideran clave para los que aspiran a cargos de dirección.

Sobre la evidencia de que hay todavía pocos modelos femeninos a seguir en la cima de las empresas, este proyecto explora cómo las mujeres jóvenes con mentalidad profesional utilizan a sus referentes buscando inspiración, actitudes y aptitudes que motivaron el éxito. Las historias de personas tienen un poder de motivación superior a la de cualquier idea.


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Agenda. La semana pasada, el Consejo Profesional de Relaciones Públicas celebró su Asamblea Anual Ordinaria y las Elecciones 2021. Asumió la nueva Comisión Directiva, liderada por Diego Campal y Eugenia Fernicola, que toma la posta tras cuatro años de presidencia de Pablo Cattoni. ¡El mayor de los éxitos para ellos!


Hasta acá llegamos esta semana. Todas tus ideas, propuestas o consultas son bienvenidas. Podés escribirme a comms@redaccion.com.ar

¡Hasta la semana que viene!

Juan

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Este Newsletter fue publicado originalmente en RED/ACCIÓN

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