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Septiembre es el mes bisagra de la huerta argentina: los días se alargan, sube la temperatura y el clima se vuelve ideal para sembrar.

Con la guía oficial del calendario de siembra del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, hay una lista de las 10 hortalizas y aromáticas que conviene sembrar durante la primavera para tener una cosecha abundante antes de que termine el verano.

Algunas especies pueden crecer en macetas, cajones o pequeños canteros, siempre que cuenten con suficiente luz, buen drenaje y un sustrato adecuado.

Cuáles son las 10 semillas ideales para sembrar en septiembre

La mayor luminosidad de la primavera activa la germinación y acelera el crecimiento de casi todas las especies de hoja y raíz.

Estas son las 10 opciones que recomienda el calendario del INTA, con sus cuidados básicos:

Acelga: se siembra en almácigo y trasplante o de forma directa. Admite todo tipo de suelo y permite ir cortando las hojas de a poco, sin arrancar la planta entera. Distancia recomendada: 15 x 35/40 cm. Cosecha: 130 días (3 a 5 cortes).

Lechuga: en primavera se recomiendan variedades como Grand Rapids, Crimor o Maravimor. Se adapta a tierra, macetas o mesas de cultivo. Distancia: 20 x 20 cm. Cosecha: 50 días.

Rabanito: la estrella de la siembra rápida. Se hace con una distancia de 10 x 20 cm (conviene ralear). Cosecha: apenas 25 a 30 días.

Zanahoria: siempre con siembra directa, nunca trasplantada, porque el movimiento perjudica la raíz. Distancia: 5 x 40 cm. Cosecha: entre 110 y 130 días.

Perejil: septiembre es el mes que marca el INTA para la siembra directa a chorrillo. Distancia: 1 x 25 cm. Primer corte a los 75 días; segundo, a los 100.

Remolacha: se siembra directa en línea o por trasplante, con la variedad Detroit como una de las más elegidas para todo el año. Distancia: 15 x 35/40 cm. Cosecha: 130 días.

Apio: el almácigo arranca entre septiembre y noviembre, con trasplante entre diciembre y marzo. Distancia: 20 x 50 cm. Cosecha: 90 a 100 días.

Tomate: septiembre es momento de almácigo (septiembre-Octubre), con trasplante recién en octubre-noviembre, cuando baja el riesgo de heladas. Distancia: 50 x 70 cm. Cosecha: 90 a 120 días.

Berenjena: necesita calor sostenido, por eso su almácigo también empieza en agosto-septiembre, siempre en un espacio protegido. Distancia: 50 x 70 cm. Cosecha: 90 a 120 días.

Albahaca: su almácigo comienza entre agosto y septiembre, con trasplante en octubre-noviembre. Es muy sensible al frío, así que conviene no apurar su salida al exterior. Distancia: 15 x 40 cm. Cosecha: 90 a 100 días.

Cuáles son las hortalizas y aromáticas que crecen más rápido

La lechuga es una verdura que crece rápido en la huerta casera. Fuente: iStockAlexRaths

No hace falta esperar meses para ver los primeros resultados en el cantero.

  • El rabanito es, de lejos, la opción más veloz: en apenas cuatro semanas ya está listo para comer.
  • Lechuga y perejil también dan resultados relativamente rápido, mientras que la acelga permite cosechas escalonadas que se extienden durante varios meses.

Esto permite aplicar una estrategia clásica de huertero: combinar cultivos de ciclo corto (rabanito, lechuga) con otros de ciclo largo pensados para el verano (tomate, berenjena, zanahoria).

Distancias y tiempos: los procesos que no se pueden improvisar

Uno de los errores más comunes al arrancar una huerta es no respetar la distancia de siembra.

Sembrar demasiado junto no es “aprovechar mejor el espacio”: es poner a competir a las plantas por luz, agua y nutrientes, y esa competencia casi siempre termina en plantas débiles, hojas chicas y una cosecha muy por debajo de lo esperado.

El INTA recomienda respetar una distancia específica para cada hortaliza y cada forma de siembra: no es lo mismo un cultivo de raíz como la zanahoria, que necesita surcos angostos pero profundos (5 x 40 cm) para que la raíz se desarrolle sin obstáculos, que una planta de porte grande como el tomate, que exige hasta 50 x 70 cm entre plantas para que el follaje circule bien y no se generen las condiciones húmedas que favorezcan la proliferación de los hongos.

El rabanito, en el otro extremo, tolera una siembra mucho más apretada (10 x 20 cm) porque es un cultivo de ciclo corto: entra, crece y sale de la tierra antes de competir seriamente por recursos con sus vecinos.

Esa lógica se repite en toda la tabla del INTA: a mayor tamaño final de la planta y más largo el ciclo de cultivo, mayor es la distancia que hay que respetar entre semillas.

Seguir estas medidas al pie de la letra es lo que marca la diferencia entre una huerta prolija y productiva, y un cantero superpoblado donde ninguna planta llega a expresar todo su potencial.