¿Alguna vez viste a alguien frotando una vela apagada contra el marco de la puerta de su casa y pensaste que era una locura? Lejos de ser un invento sin sentido, se trata de un ritual de limpieza energética que no para de sumar adeptos y se volvió tendencia por lo fácil que es aplicarlo.

La explicación detrás de esta práctica tiene mucha lógica si pensamos en cómo funciona nuestro hogar. La puerta de entrada no es solo un pedazo de madera o metal; en el mundo de las creencias populares y el feng shui, es la gran frontera simbólica que separa tu refugio personal del caos y el estrés de la calle.

Ahí es exactamente donde entra en juego la clásica vela blanca. Este color siempre estuvo asociado a la purificación, la paz y la protección, por lo que usarla en el umbral funciona como un filtro invisible que bloquea cualquier energía densa que intente colarse en el ambiente.

El método es tan simple que sorprende. Al deslizar la cera por el marco, la creencia sostiene que estás “sellando” los límites de tu vivienda, creando un escudo protector que frena de golpe la envidia, el mal humor ajeno y las vibras negativas que traemos pegadas del exterior.

Para ponerlo en práctica no necesitás gastar una fortuna ni buscar ingredientes raros. Alcanza con comprar una vela blanca común y corriente, asegurándote de que sea nueva y no haya sido encendida antes, para que su energía esté completamente limpia y lista para trabajar a tu favor.

Antes de empezar, pasale un trapo húmedo al marco de la puerta para sacar el polvo y la suciedad física. Una vez limpio, agarrá la vela y frotala suavemente por todo el contorno, empezando desde abajo, subiendo y bajando por el otro lado, siempre visualizando que tu casa queda completamente blindada.

Si bien podés hacerlo cualquier día en el que sientas el ambiente un poco pesado, los expertos en este tipo de limpiezas recomiendan aprovechar los inicios de mes o los lunes. Son momentos clave de renovación donde las intenciones de protección y armonía cobran muchísima más fuerza.

Lo mejor de este truco es que no tenés que prender fuego nada ni lidiar con humo o cera derretida en el piso. Te toma apenas un par de minutos, nadie de afuera se da cuenta de lo que hiciste y te garantiza dejar toda esa carga negativa exactamente donde pertenece: del lado de la calle.