Las licencias de conducir en Argentina se rigen bajo un sistema de 20 puntos de scoring que se le asignan a cada conductor. En los casos en los que se comete una infracción de tránsito, se descuenta una determinada cantidad de puntos, dependiendo de la gravedad de la misma.
Dentro del artículo número 77 de la Ley Nacional de Tránsito 24.449 se enmarcan las faltas consideradas graves, las cuales pueden determinar, por acumulación, la inhabilitación de una licencia de conducir.
En este sentido, cuando una licencia se suspende el titular queda imposibilitado de poder manejar por una cierta cantidad de tiempo y se debe tramitar una nueva.
Ley de Tránsito: inhabilitarán estas licencias por dos años
En la Ciudad de Buenos Aires, el Sistema de Evaluación Permanente de Conductores (SEPC) parte de una base de 20 puntos que se descuentan cuando se cometen determinadas infracciones. Al llegar a cero, se inicia el procedimiento de inhabilitación.
Cuando el conductor alcanza los 0 puntos por tercera vez, la sanción prevista es una inhabilitación para conducir durante 2 años.
Además, debe realizar y aprobar el curso obligatorio de educación vial y acreditar su aprobación ante la autoridad administrativa.
Qué pasa con la licencia después de los 2 años de inhabilitación
La sanción no se limita a estar dos años sin conducir. En la tercera llegada a cero puntos también se dispone la caducidad de la licencia otorgada anteriormente.
Por eso, una vez cumplido el período de inhabilitación y aprobado el curso correspondiente, quien necesite volver a manejar deberá iniciar un nuevo trámite de otorgamiento de licencia.
Desde la segunda vez que se llega a cero puntos, el Gobierno porteño establece que la nueva licencia requiere realizar nuevamente el proceso de otorgamiento, que incluye curso, examen teórico, examen práctico y evaluación psicofísica.
Qué pueden hacer los conductores
Cuando se produce una infracción, los conductores de CABA pueden presentarse ante el Controlador Administrativo de Faltas para resolver su legajo y presentar el descargo.
Una vez hecho esto, el controlador determina si efectivamente la falta se hace efectiva o si no toma efecto.