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El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó la llegada de una fase intensa del fenómeno climático El Niño, cuyas primeras manifestaciones ya se hacen visibles en distintas regiones del territorio nacional.

La combinación de humedad elevada, abundante nubosidad y un patrón alterado de presiones atmosféricas anticipa una temporada estival caracterizada por tormentas severas y precipitaciones significativamente superiores a las marcas históricas habituales.

De acuerdo con los análisis técnicos del organismo oficial, el evento meteorológico cobrará una fuerza inédita hacia el cierre de la primavera.

Este escenario transformará las condiciones del tiempo en el norte y centro del país, marcando el inicio de un período crítico de inestabilidad que afectará de manera directa a la rutina urbana, los servicios y la actividad productiva.

Cuándo comienzan las lluvias más intensas

Las proyecciones del SMN señalan que el incremento más drástico en los volúmenes de agua acumulada comenzará a registrarse de forma escalonada entre finales de octubre y los primeros días de noviembre.

Durante este bimestre, los temporales se volverán más frecuentes, con registros que podrían superar con facilidad los 50 a 80 milímetros en lapsos muy acotados de tiempo.

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El principal riesgo asociado a este nivel de precipitaciones no radica solo en el caudal acumulado, sino en la intensidad de las tormentas de corta duración.

Las descargas concentradas de agua amenazan con provocar anegamientos relámpago, crecidas repentinas y complicaciones severas en la infraestructura vial y urbana de diversos municipios.

Un verano sofocante y con humedad extrema

El impacto de El Niño no se limitará al caudal de las lluvias, sino que condicionará el comportamiento térmico durante toda la temporada de verano.

La presencia continua de masa de aire húmedo y la persistente cobertura nubosa funcionarán como un moderador de las temperaturas máximas absolutas, impidiendo que el termómetro supere picos extremos de 40 grados.

Sin embargo, los especialistas advierten que las jornadas registrarán valores térmicos de entre 30°C y 35°C acompañados por porcentajes de humedad extraordinariamente altos.

Este marco meteorológico dará lugar a un verano marcado por una sensación térmica sofocante, fenómeno que se extenderá de manera ininterrumpida hasta mediados de 2027, cuando el evento empiece a perder intensidad.