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El hallazgo de registros inéditos en el asteroide Ryugu aportan pistas sobre las propiedades del campo magnético en el sistema solar primitivo, lo que podría ayudar a reconstruir cómo se formaron los planetas hace miles de millones de años.

Así lo reveló una investigación liderada por Masahiko Sato de la Universidad de Ciencias de Tokio, en base al análisis de micromuestras recuperadas por la misión japonesa Hayabusa2. Estas partículas fueron traídas a la Tierra en 2020 tras un viaje que permitió obtener material prácticamente intacto del asteroide.

El equipo examinó 28 micromuestras utilizando instrumentos capaces de identificar señales de magnetización remanente natural (NRM). Los resultados, que se publicaron en Journal of Geophysical Research: Planets, fueron sorprendentes: 23 partículas manifestaron componentes estables de magnetización estable, mientras que ocho conservaron más de uno componente magnético.

No es un dato menor, sino un indicio de que estos materiales registraron distintas condiciones físicas ya que son capaces de conservar la memoria de antiguos campos magnéticos. Así, el hallazgo podría redefinir la manera en que la ciencia reconstruye los procesos de distribución de masa y formación planetaria: según los autores, dichas partículas conservan huellas del campo magnético solar de entre 3 y 7 millones de años posteriores al origen del sistema solar.

UNIVERSIDAD DE TOHOKU

El descubrimiento que se asoma a una edad muy temprana del Sistema Solar

Estos resultados, según indica Sato en el comunicado de la Universidad de Ciencias de Tokio, superan en escala y precisión los estudios previos, que se limitaban a solo siete partículas y cuya interpretación resultó ambigua dada la escasez de datos.

De esta forma, la investigación permite definir con mayor claridad el momento y las circunstancias en que se adquirió la magnetización registrada en los materiales de Ryugu.

El análisis sugiere que la magnetización observada se originó a través de un proceso químico desarrollado durante la formación minerales magnéticos llamados magnetita framboidal. Este fenómeno habría ocurrido cuando el cuerpo progenitor del asteroide experimentó alteraciones impulsadas por agua, lo que permitió el crecimiento de estos minerales mientras captaban la señal del campo magnético ambiental.

Relevancia del hallazgo

La clave del hallazgo es la antigüedad de ese campo magnético. Los investigadores estiman que los registros conservados en las partículas de Ryugu corresponden a un periodo situado entre tres y siete millones de años después del nacimiento del sistema solar.

Ese intervalo coincide con la etapa en la que el disco protoplanetario —la nube de gas y polvo que rodeaba al joven Sol— estaba reorganizándose y dando lugar a los primeros planetesimales. En otras palabras, estas diminutas partículas contienen información directa sobre el entorno físico en el que comenzaron a formarse los planetas.

Comprender la evolución de los campos magnéticos en el disco resulta clave para entender como surgieron mundos como la Tierra, ya que influyeron en los procesos que permitieron que pequeñas partículas terminaran formando planetesimales y, finalmente, planetas.

Por eso, las nuevas mediciones obtenidas a partir de las muestras de Ryugu ofrecen uno de los registros más detallados hasta ahora de ese entorno magnético primitivo.