Vive entre las rocas y el viento de la cordillera, por encima de los 3.000 metros de altitud, y la mayoría de las veces pasa sin dejar rastro. No ruge, no se deja ver y durante décadas su existencia en muchas zonas de los Andes argentinos no era más que un rumor entre pastores.
El gato andino —el felino más amenazado del continente— acaba de ser filmado nuevamente en Malargüe, Mendoza, en un sector donde nunca antes había sido documentado oficialmente. Una aparición que la ciencia celebra como un acontecimiento extraordinario, porque con el “Fantasma de los Andes” nunca hay garantías de que vuelva a ocurrir.
Las imágenes fueron captadas mediante cámaras trampa instaladas a menos de diez kilómetros del límite del área natural protegida, en medio de los paisajes volcánicos y las extensas planicies del sur mendocino.
En los videos se lo ve desplazarse entre formaciones rocosas con una calma que contrasta con su condición de animal extremadamente esquivo: un pequeño felino de pelaje gris, perfectamente camuflado en el terreno árido, como si el paisaje lo hubiera fabricado a medida.
El gato andino (Leopardus jacobita) es actualmente el único felino catalogado “en peligro de extinción” en América por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, y se estima que quedan menos de 2.200 ejemplares distribuidos en sectores montañosos de Argentina, Bolivia, Chile y Perú.
Su rareza no es solo numérica: sus hábitos nocturnos, su carácter solitario y su tendencia a moverse entre roquedales dificultan enormemente el registro de su presencia.
“Cada hallazgo es una gran noticia, nos confirma que el gato andino continúa en el área y que los esfuerzos de conservación generan resultados concretos”, explicó María José Bolgeri, doctora en biología y gerente de manejo regenerativo de Wildlife Conservation Society Argentina.
La especialista señaló que el nuevo registro se produjo en una zona que venía siendo monitoreada desde hacía años, luego de que un productor ganadero describiera con precisión un encuentro con uno de estos animales en el año 2000. Durante más de dos décadas, ese testimonio fue la única pista.
La reserva de La Payunia, con más de 665 mil hectáreas, es uno de los espacios naturales más importantes del país y alberga también al cóndor andino, el puma, el choique y la mara, además de una de las migraciones de guanacos más grandes del planeta.
La presencia confirmada del gato andino suma otro argumento a favor de su protección: uno de los avances recientes fue la incorporación de 40.000 hectáreas privadas al dominio público provincial, tierras adquiridas por WCS Argentina junto a organizaciones internacionales y donadas a Mendoza para ampliar la protección ambiental del área.
Los especialistas advierten que la especie enfrenta amenazas graves: la caza furtiva, los atropellamientos en rutas, la reducción de su presa principal (el chinchillón), la degradación del hábitat y el cambio climático.
Cada foto, cada video, cada registro en cámara trampa es entonces mucho más que una imagen curiosa: es evidencia científica que orienta políticas de conservación y demuestra que, con décadas de trabajo sostenido, todavía es posible evitar que el Fantasma de los Andes se convierta en una extinción real.