El cáncer de páncreas siempre ocupó un lugar dramático dentro de la oncología. Es silencioso, avanza rápido y suele detectarse tarde. Su resistencia a los tratamientos tradicionales lo convirtió en uno de los tumores más difíciles de frenar.
Por eso, el anuncio del investigador Mariano Barbacid generó impacto mundial: su equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) logró eliminar tumores por completo en ratones con un enfoque que nunca se había probado con tanto éxito.
El trabajo, publicado en PNAS, no solo llamó la atención por el resultado, sino por el tipo de cáncer al que apunta: el adenocarcinoma ductal, la variante más común y mortal del páncreas.
Una estrategia distinta: acorralar al tumor desde varios frentes
Barbacid explicó que el avance no surgió de un momento mágico ni de un hallazgo inesperado. Fue un proceso largo, con años de pruebas y fallas.
La clave estuvo en cambiar el enfoque clásico: en lugar de bloquear una sola vía del tumor, el equipo decidió golpear tres rutas claves del oncogén KRAS, un motor genético que aparece alterado en nueve de cada diez pacientes.
La lógica es simple y contundente: si el tumor puede escapar por una ruta, hay que cerrar todas. En los ratones, la jugada funcionó. Los tumores desaparecieron y no regresaron. Además, los animales no mostraron efectos adversos importantes durante el tiempo que duró la observación.
Cuándo podría probarse en humanos: el horizonte apunta a 2028
La gran pregunta saltó enseguida: si funcionó en ratones, ¿cuándo podría llegar a los pacientes?
Barbacid fue prudente. Explicó que aún faltan dos o tres años antes de iniciar ensayos clínicos, lo que ubica 2028 como el primer escenario posible para probar este enfoque en personas.
El camino, sin embargo, no depende solo de la ciencia. También exige controles éticos, evaluaciones de seguridad y autorizaciones regulatorias. Todo eso se prueba paso a paso en los ensayos clínicos.
Qué son los ensayos clínicos y por qué son decisivos
Un ensayo clínico no es una prueba improvisada. Es un proceso que debe confirmar tres puntos básicos:
- Que el tratamiento no genera daños graves.
- Que su dosis adecuada está bien definida.
- Que mejora los resultados frente a las terapias actuales.
Cada fase implica controles estrictos, monitoreo médico y un marco regulatorio fuerte. Solo después de superar todas estas etapas, un tratamiento puede llegar a los hospitales.
El obstáculo más urgente: la financiación
El paso que sigue al éxito en ratones es costoso. La primera fase de un ensayo clínico en humanos puede demandar unos cinco millones de euros, una cifra que rara vez puede cubrirse con fondos públicos habituales.
Aquí entra en juego el rol de la sociedad civil. La fundación CRIS Contra el Cáncer ya aportó 3,5 millones de euros para sostener la investigación, pero el proyecto necesita más apoyo para garantizar que este avance no quede detenido en el laboratorio.
Barbacid lo resumió con una idea clara: cuando el proyecto esté cerca de los ensayos, será más fácil atraer inversión.
Por qué este avance entusiasma hasta a los expertos más cautos
La oncología suele ser prudente. Muchos tratamientos que funcionan en ratones no logran el mismo resultado en humanos.Aun así, este avance generó expectativas por varios motivos:
- Ataca directo al motor genético del tumor, no a los síntomas.
- Reduce el riesgo de que el cáncer genere resistencia, su mayor arma histórica.
- La eliminación del tumor en animales fue completa y duradera, algo que no se había visto antes.
Además, Barbacid adelantó que un laboratorio de San Francisco está por lanzar un fármaco que prolonga la supervivencia sin usar quimioterapia, aunque pierde efecto rápido porque el tumor se adapta.Su propio proyecto busca evitar precisamente ese problema.
¿Por qué este cáncer es tan mortal?
La magnitud del avance se entiende mejor con tres datos clave:
- Da pocos síntomas, por lo que suele detectarse tarde.
- Menos del 10% de los pacientes vive más de cinco años.
- Resiste la mayoría de los tratamientos clásicos.
Un enfoque capaz de eliminarlo durante largo tiempo rompe un patrón que parecía inamovible.
Aunque queda un camino largo hasta probarlo en pacientes, el avance del CNIO marca un antes y un después. Por primera vez, una estrategia logró borrar por completo el cáncer de páncreas en modelos animales, abrir un horizonte realista de ensayos y colocar al 2028 como un año clave para la investigación oncológica.