

Una de las marcas más emblemáticas del calzado deportivo atraviesa un momento crítico. Tras la llegada de productos importados, cayeron las ventas y debieron realizar un fuerte ajuste interno.
La situación afecta a la empresa que produce la marca Topper, cuya fabricación local quedó en el centro de la incertidumbre tras una serie de despidos y recortes en su planta industrial que pusieron en duda su continuidad.
La situación crítica que atraviesa Topper
La empresa que produce la marca en el país —controlada por el grupo brasileño Sforza— viene aplicando medidas de ajuste desde hace al menos dos años. En ese período se eliminaron alrededor de 150 puestos de trabajo y se redujo la actividad en su planta de Aguilares, en Tucumán.
Además de los despidos, la compañía avanzó con menos horas de trabajo, suspensión de turnos y un esquema de retiros voluntarios.

Actualmente, esa planta es la única que fabrica Topper en Argentina. Sin embargo, su delicada situación financiera abrió la posibilidad de dejar de producir localmente y pasar a un esquema basado en importaciones.
Por qué la marca llegó a este punto
El escenario responde a una combinación de factores que golpean a toda la industria:
- Fuerte ingreso de productos importados a menor costo
- Caída del consumo por la pérdida de poder adquisitivo
- Dificultades para sostener la producción nacional
Durante décadas, Topper fue una marca de zapatillas accesibles de producción nacional, con fuerte presencia en el deporte y en el consumo masivo.
Por ahora, no hay confirmación oficial de un cierre total. Sin embargo, el escenario plantea un interrogante clave: si la marca podrá sostener su producción en el país o si terminará transformándose en una etiqueta importada.













