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El Ejército Argentino implementó una nueva normativa interna que regula de forma estricta el uso de redes sociales por parte de su personal militar y civil.

La medida, formalizada mediante una orden especial del Estado Mayor General, establece pautas de conducta que buscan ordenar la actividad en plataformas como X, Instagram y Facebook.

El objetivo oficial es preservar la disciplina, la imagen institucional y la neutralidad política de la fuerza en un contexto donde la exposición pública en internet tiene cada vez mayor impacto.

Según el documento, las publicaciones personales pueden ser objeto de revisión si afectan la imagen del Ejército Argentino o contradicen las normas de conducta militar, lo que marca un precedente en materia de control del comportamiento digital dentro de las Fuerzas Armadas.

Nuevo reglamento del Ejército Argentino sobre redes sociales: qué establece la normativa y a quiénes alcanza

La disposición oficial define un marco de comportamiento para todo el personal del Ejército Argentino, incluyendo tanto a militares en actividad como a empleados civiles que trabajan en la estructura de la fuerza.

El texto establece que el uso de redes sociales no exime del cumplimiento de las normas de disciplina institucional, por lo que cualquier publicación puede ser evaluada bajo criterios internos.

Entre los puntos centrales, la normativa prohíbe la difusión de contenidos que puedan comprometer el “decoro, la disciplina o el profesionalismo militar”.

También restringe las expresiones de carácter político, ideológico o partidario realizadas en nombre propio cuando puedan asociarse a la institución. Además, limita las declaraciones públicas sobre temas internos sin autorización previa, especialmente si se realizan desde un perfil donde el usuario se identifique como miembro del Ejército Argentino.

Ejército Argentino: nueva normativa sobre redes sociales y polémica por el control de publicaciones del personal. Fuente: ChatGPT

Polémica por las prohibiciones y el control del discurso en línea

Uno de los aspectos que más controversia generó es la amplitud de las restricciones y el alcance del control sobre las redes sociales del personal. Dentro de la propia fuerza surgieron críticas por lo que algunos consideran un “exceso de regulación” que podría afectar derechos como la libertad de expresión. También se cuestiona la inclusión del personal civil dentro del mismo esquema disciplinario que rige para los militares.

Desde sectores internos, se advierte que la normativa podría interpretarse como un mecanismo de disciplinamiento sobre la actividad digital de los efectivos, especialmente en lo referido a opiniones personales o denuncias vinculadas al funcionamiento institucional.

Sin embargo, desde el Ministerio de Defensa defienden la medida como una herramienta necesaria para evitar conflictos comunicacionales y preservar la neutralidad del Ejército Argentino en el debate público.