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El calcio es uno de los nutrientes esenciales para el organismo y su consumo adecuado forma parte de las recomendaciones de una alimentación equilibrada en todas las etapas de la vida. Sin embargo, distintos estudios muestran que una parte importante de la población infantil no alcanza los niveles necesarios.
La calidad de la dieta se relaciona directamente con el aporte de nutrientes. Por eso, los especialistas analizan cada vez más los patrones alimentarios completos y no solo el consumo aislado de determinados alimentos.
El déficit que detectó una investigación argentina
El equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) difundió los resultados de una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) sobre calidad de dieta y nutrientes críticos en Argentina.
El estudio “Calidad de dieta en niños/as entre 4 y 9 años y en mujeres adultas en 4 ciudades de Argentina y modelización de los efectos de un consumo regular de yogur sobre la ingesta de nutrientes críticos” evaluó hábitos alimentarios en cuatro ciudades del país.
Uno de los principales hallazgos fue la alta prevalencia de ingesta insuficiente de calcio. Según los resultados obtenidos, esta situación afecta al 49% de los niños incluidos en la investigación.
Qué alimentos pueden contribuir a mejorar su aporte
A partir de los datos relevados, los investigadores analizaron qué ocurriría si se incorporara diariamente yogur a la alimentación habitual. Para la simulación se utilizaron yogures naturales o de sabor natural, sin octógonos de advertencia y con probióticos.
Los resultados mostraron que sumar un yogur por día redujo de manera significativa la prevalencia de ingesta insuficiente de calcio. En el escenario más favorable, la disminución alcanzó el 40%.
Además del aporte de calcio, el informe señaló que el yogur aporta microorganismos vivos que contribuyen a fortalecer la microbiota intestinal. También indicó que existe evidencia científica de una mejor absorción del calcio presente en este alimento debido a su proceso de fermentación.
Sandra Blasi, Licenciada en Nutrición, integrante de PROFENI y especialista en Nutrición Pediátrica de la UBA, remarcó que un patrón saludable debe incluir “lácteos, huevos, pescado, otras carnes (pollo y rojas) y aceites vegetales”, además de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, granos y frutos secos.
La importancia de mejorar la calidad global de la dieta también cuenta con respaldo científico. El estudio Macronutrient quality and its association with micronutrient adequacy in children, publicado en Clinical Nutrition ESPEN, destacó la asociación entre una alimentación de mejor calidad y una adecuada cobertura de micronutrientes en niños.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.