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Después de 110 años de extinción regional, una especie emblemática de la fauna argentina regresó al norte del país en una operación sin precedentes.

El proyecto, liderado por Rewilding Argentina en coordinación con la Administración de Parques Nacionales y los gobiernos provinciales de Chaco y Santa Cruz, representa la translocación terrestre más larga jamás realizada con fines de conservación a nivel mundial.

Se trata del guanaco, el gran camélido sudamericano que históricamente habitó los pastizales y sabanas del Chaco Seco y que desapareció de la región debido a la caza intensiva, el avance de la ganadería, la pérdida de pastizales y el mal uso del fuego.

Los ejemplares fueron trasladados desde el Parque Patagonia, en Santa Cruz, hasta el Parque Nacional El Impenetrable, atravesando paisajes y climas radicalmente distintos.

El viaje demandó años de planificación, estudios de viabilidad, desarrollo de técnicas especializadas de arreo y captura, y el diseño de tráilers especialmente acondicionados para garantizar el bienestar de los animales durante todo el trayecto.

Charles J Sharp Sharp Photograph

Una operación histórica con 3.200 kilómetros de travesía

El operativo demostró la capacidad técnica argentina en materia de conservación.

Los guanacos fueron seleccionados cuidadosamente de una población saludable en el Parque Patagonia, donde Rewilding Argentina, con el apoyo de la Fundación Freyja, desarrolla desde hace años programas de monitoreo genético y poblacional. Estos estudios permitieron identificar a los individuos más aptos para iniciar el repoblamiento en el Chaco.

El trabajo incluyó el arreo de los animales utilizando técnicas de precisión. Cada vehículo fue diseñado para permitir que los guanacos viajaran sin riesgo de lesiones, con estructuras que separaban a los grupos según su cohesión social, sistemas de monitoreo continuo del comportamiento, regulación de temperatura y administración de vacunas y desparasitación sin necesidad de ingresar al remolque.

Una vez en El Impenetrable, los animales pasaron por un período de presuelta en corrales especialmente acondicionados, donde se adaptaron progresivamente al nuevo entorno y a la vegetación nativa.

El regreso del guanaco, clave para la restauración del ecosistema

El regreso del guanaco no es solo simbólico: tiene un impacto ecológico profundo. Estos grandes herbívoros cumplen funciones que ninguna especie menor puede reemplazar.

A través del pastoreo, modelan el paisaje y promueven la diversidad vegetal. Al consumir vegetación seca, reducen significativamente el riesgo de incendios, un problema cada vez más crítico en la región debido al cambio climático.

Además, redistribuyen nutrientes, semillas y carbono mediante sus desplazamientos, contribuyendo a la regeneración del suelo y la vegetación. También sostienen redes tróficas completas al servir como presa para depredadores y alimento para carroñeros, reestableciendo eslabones perdidos en la cadena natural del monte chaqueño.

Según Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina, en ausencia de guanacos, los ecosistemas de El Impenetrable se han degradado severamente

La desaparición de grandes herbívoros como el guanaco, el venado de las pampas y el ciervo de los pantanos provocó una profunda defaunación en la región durante décadas.

Hoy, en el millón de kilómetros cuadrados que abarca el Chaco Seco, una superficie equivalente al tamaño de Bolivia, sobreviven apenas unos 100 guanacos en la frontera entre Paraguay y Bolivia, mientras que en el sector argentino la especie había desaparecido por completo.