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Un hito de la arqueología marina puso fin a uno de los misterios más esquivos del Reino Unido.

Un equipo de investigadores escoceses perteneciente al proyecto Charles Wrex identificó en las profundidades del estuario de Forth los restos del Blessing of Burntisland, un barco real hundido en julio de 1633 con un botín invaluable perteneciente al rey Carlos I.

A bordo llevaba un cargamento de oro y plata que hoy equivaldría a más de 20 millones de dólares. De las 35 personas que viajaban, casi todas murieron y la valiosa carga desapareció sin dejar rastro durante siglos en las turbias aguas del estuario de Forth.

Tecnología moderna para encontrar un tesoro perdido

Debido a la profundidad y al lodo acumulado durante siglos, buscar el barco parecía una misión imposible. Sin embargo, voluntarios e investigadores utilizaron un radar submarino especial para escanear el fondo del río y lograron dar con los restos de la nave a menos de una milla de la costa.

Apareció un barco fantasma donde asesinaron 19 brujas | Estuvo perdido 40 años y tenía escondido un tesoro de más de 20 millones de dólares
Apareció un barco fantasma donde asesinaron 19 brujas | Estuvo perdido 40 años y tenía escondido un tesoro de más de 20 millones de dólaresImagen ilustrada con Gemini

El equipo pudo extraer una pequeña pieza de madera para analizarla. Ahora planean hacer pruebas científicas para confirmar al 100% que se trata del barco del rey y así comenzar con las tareas para recuperar el millonario tesoro.

La furia del rey Carlos I y la tragedia de las 19 mujeres ejecutadas

El hundimiento del Blessing of Burntisland no solo dejó un vacío millonario en las arcas de la corona, sino que desató una de las historias más oscuras y trágicas de la época.

El propio rey Carlos I observaba el traslado desde la cubierta de otro buque de la flota y vio en persona cómo la embarcación se iba al fondo del agua en cuestión de minutos.

Enfurecido por la pérdida de sus joyas y de una vajilla de oro de 280 piezas encargada por Enrique VIII, el monarca se negó a aceptar que se tratara de un simple accidente meteorológico y culpó directamente a la brujería por la tormenta repentina.

Por orden explícita del rey, las autoridades iniciaron una cacería de brujas en la región de Lancashire, donde 19 mujeres fueron arrestadas, acusadas de haber invocado espíritus para causar el naufragio y posteriormente ejecutadas en la hoguera.

Sin embargo, los análisis de los investigadores demostraron que la verdadera causa del desastre no tuvo nada de sobrenatural: el barco llevaba más de cinco toneladas de peso extra en metales preciosos y joyas, lo que superaba por lejos su capacidad máxima y provocó que la nave cediera ante la primera ola fuerte.