

El Ministerio de Salud confirmó el primer caso en Argentina de una variante más agresiva de la viruela del mono. Se trata del clado Ib, una cepa que presenta mayor capacidad de transmisión y podría generar cuadros más severos que las variantes registradas hasta ahora en el país.
Hasta el momento en el país solo se habían identificado casos vinculados al clado II, una variante más leve que circula desde el brote global de 2022.
Viruela del mono en Argentina: primer caso sin antecedente de viaje
El caso fue detectado en un paciente residente en la Ciudad de Buenos Aires que no tiene antecedentes de viaje, lo que refuerza la hipótesis de posible transmisión local.
Este dato es clave desde el punto de vista sanitario, ya que en Argentina muchos de los casos previos estaban asociados a viajes o contactos con viajeros, aunque ya se habían registrado algunos episodios sin nexo epidemiológico claro.
Según la información difundida, al momento el paciente presenta una evolución favorable y permanece bajo seguimiento médico.
¿Qué es el clado Ib y por qué genera alarma?
El clado Ib de la viruela del mono se considera una variante de mayor riesgo en comparación con las cepas que habían circulado previamente en Argentina.
De acuerdo con reportes sanitarios internacionales, esta variante está asociada a una mayor capacidad de contagio, a la posibilidad de cuadros clínicos más severos y a una expansión reciente fuera de las regiones donde el virus era endémico.
Hasta 2024, esta variante no había sido detectada en el país, por lo que su aparición representa un cambio relevante en el escenario epidemiológico local.
¿Cómo se transmite la viruela del mono?
La transmisión de la viruela del mono ocurre principalmente a través del contacto estrecho entre personas. Las vías más frecuentes incluyen el contacto directo con lesiones cutáneas, la exposición a fluidos corporales, el contacto íntimo (incluido el sexual) y el uso compartido de objetos contaminados, como ropa o ropa de cama.
A diferencia de otros virus, el contagio suele requerir una proximidad física sostenida.
Síntomas y evolución de la enfermedad
Entre los síntomas más habituales se encuentran la fiebre, el dolor muscular, la inflamación de ganglios linfáticos y la aparición de erupciones en la piel, que pueden evolucionar hacia ampollas o costras.
En general, la enfermedad tiene un curso autolimitado y favorable. Sin embargo, algunas variantes (como el clado Ib) pueden derivar en complicaciones en ciertos grupos de riesgo.










