En esta noticia

Un grupo de investigadores del CONICET y la UBA, que trabaja en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA), desarrolló un material innovador diseñado para eliminar arsénico y otros contaminantes presentes en el agua. El avance también apunta a remover bacterias, virus, hongos, antibióticos, herbicidas, pesticidas y colorantes.

El desarrollo se basa en carbón activado modificado con sales metálicas combinado con un polímero comestible. Según explicaron los especialistas, el producto podría aplicarse tanto en filtros domésticos, como los de mesada o jarras purificadoras, como en sistemas industriales o tanques de almacenamiento destinados a comunidades con acceso limitado al agua potable, sin necesidad de utilizar energía.

Cómo funciona el nuevo material filtrante

“Se trata de un material de relleno que podría utilizarse en cartuchos de filtros comerciales en reemplazo del carbón activado convencional. La incorporación de propiedades magnéticas suma ventajas adicionales, entre ellas la posibilidad de integrar un sistema de detección que indique el agotamiento del material”, explicó Silvia Goyanes, investigadora del CONICET en el IFIBA y líder del proyecto.

Alicia Vergara, recientemente seleccionada como investigadora del CONICET y parte del equipo, señaló que las modificaciones sobre el carbón activado comercial pueden realizarse con procesos sin temperatura y con equipos de bajo costo habituales en la industria.

Fuente: CONICET

El producto ya fue desarrollado y evaluado en el laboratorio Polímeros y Materiales Compuestos del IFIBA, siguiendo normativa de ANMAT para uso doméstico. Para los ensayos se diseñó un dispositivo que permitió evaluar el rendimiento con un flujo de 500 mililitros por minuto, equivalente a llenar una botella de un litro en unos dos minutos. Según los científicos, ese tiempo podría reducirse con cambios en el diseño del cartucho.

Resultados de los ensayos

Las pruebas se realizaron con agua contaminada con 100 partes por billón de arsénico, siguiendo parámetros de ANMAT. El material permitió tratar al menos 8.000 litros y reducir la concentración a menos de 10 partes por billón, el límite recomendado.

Además del arsénico, el equipo evaluó su desempeño frente a otros contaminantes. Aunque todavía no se realizaron estudios específicos sobre bacterias, virus y hongos, los investigadores estiman que el material podría resultar efectivo por sus componentes activos. También se espera que sea útil para eliminar herbicidas como el paraquat y pesticidas como la atrazina.

El producto mostró resultados positivos en pruebas con colorantes y con antibióticos como la tetraciclina, donde evidenció un alto potencial de remoción, según indicó el investigador Matías Barella.

Duración, costo y reutilización

El becario postdoctoral del CONICET Carlos Rodríguez Ramírez explicó que la duración del material dependerá del nivel de contaminación del agua, aunque destacó que el rendimiento en litros tratados es comparable al de los filtros más costosos que se comercializan actualmente en Argentina.

Barella señaló además que, incluso fabricado con insumos adquiridos al por menor, el costo final sería menor al de los filtros existentes para arsénico. Otra ventaja es la posibilidad de reutilización: mediante un procedimiento sencillo se puede desorber el contaminante y volver a utilizar el material, indicó Vergara.

El material desarrollado puede adecuarse a diversos sistemas de filtrado.

Según explicó Goyanes, el equipo se encuentra en la búsqueda de una empresa que permita avanzar hacia la comercialización del desarrollo. El objetivo es lograr un producto con impacto social positivo y potencial rentabilidad para quienes inviertan en su producción.