

Las economías de la región están retomando la trayectoria que traían hasta la crisis internacional, en una recuperación que reproduce virtudes y limitaciones del período previo. El impacto externo unificó hacia abajo a los distintos países, ya que se produjo una tremenda contracción del crédito internacional, fenómeno con epicentro en setiembre de 2008, cuando Lehman quebró.
Antes, había diferencias de performance entre uno y otro país y éstas vuelven a aflorar un año después de iniciada la recuperación. En este artículo se pone el foco en una de estas facetas, la capacidad de crear empleos, considerando la evolución de Brasil y la Argentina: en puestos de trabajo formales del sector privado el vecino país registra un incremento de 6,4 % interanual, que compara con una variación de 2,2 % para el caso de la Argentina. La diferencia no es homogénea entre sectores, y el análisis desagregado arroja algunas pistas acerca de los factores que pueden estar detrás de tamaña diferencia.
En 12 meses hasta el segundo trimestre de 2010, Brasil registró un incremento de 2,17 millones de nuevos puestos de trabajo en el sector privado formal, con una variación de 6,4 % respecto de la masa de trabajadores de un año atrás. Para la Argentina, el aumento de empleos comparables fue de 126,7 mil, con una variación de 2,2 %.
La brecha es muy significativa, porque la relación del “stock es de 1 trabajador formal en la Argentina por cada 6 en Brasil, mientras que ese ratio es de 1 a 17 para el “flujo .
El contraste se agiganta por el hecho que el crecimiento del Producto Bruto Interno ha sido mayor en la Argentina (11,8% ) que en Brasil (8,8%), siempre considerando variaciones interanuales hasta el segundo trimestre de 2010. Es cierto que las cifras en nuestro país enfrentan controversia, pero en este caso particular la diferencia con fuentes alternativas no es sustancial.
De las cifras consideradas surge que, mientras en la Argentina cada punto de incremento de PBI ha generado sólo 0,19% de aumento en el empleo privado; en Brasil, la elasticidad empleo producto ha sido notablemente más de elevada, de 0,73%.
Lo paradójico es que ambos países han registrado un pronunciado aumento de sus costos laborales en dólares, con la consiguiente pérdida de competitividad. En el último período este fenómeno ha ocurrido en paralelo, en el vecino país por la apreciación nominal del real, en el nuestro por la “inflación en dólares , con salarios indexados.
Las estadísticas que se utilizan para la comparación refieren a empleos formales.¿Será que la diferencia refleja un rápido fenómeno de blanqueo de la fuerza laboral en el vecino país? Si éste es un factor explicativo, no proviene de alguna reducción de impuestos al trabajo, ya que si bien en Brasil las alícuotas de aportes y contribuciones son algo inferiores a la Argentina, no se han modificado y se mantienen en torno a 40 % del salario.
Una vertiente explicativa podría aportarla la existencia de diferencias entre ambos países en materia de conflictividad laboral y/o legal. Si bien no disponemos de estadísticas comparativas al respecto, es difícil que Brasil pueda igualar el crecimiento exponencial que está teniendo en nuestro país la llamada industria del juicio vinculada con Riesgos del Trabajo.
Este año los nuevos juicios estarían superando los 60.000, con un incremento de 50% respecto de 2009, después de haber subido 53% ese año. Brasil podría ser un país de menor conflictividad en este terreno. Si se añade un mayor horizonte para la toma de decisiones ( el riesgo país es un tercio del de Argentina), se tiene que, pese a la suba de costos laborales, las empresas allí instaladas están teniendo menos reparos para avanzar en la formalización de trabajadores.
Pero, más allá del factor blanqueo, la diferencia en el ritmo de creación de empleos arroja nuevas pistas cuando se analiza el desagregado.
¿Cuáles son los sectores en los que la brecha es menor? En el comercio, el empleo se expandió un 6,5 % en Brasil y en la Argentina lo hizo un 3 %. En servicios, que incluye hoteles, transporte, intermediación financiera e inmobiliaria, los guarismos correspondientes fueron 5,5 % y 3,3%. Estos datos son congruentes con el hecho que ha sido el mercado interno el motor de la recuperación en ambos países.
Veamos que ocurre con el empleo en sectores que producen bienes de exportación, o que sufren la competencia de la importación. Esto es particularmente interesante por los crecientes problemas de competitividad que han comenzado a experimentar los dos principales socios del Mercosur.
Se tiene que en la industria manufacturera el incremento de puestos de trabajo ha sido de 6,9 % en Brasil y de 1,4% en la Argentina. En la industria minera y petrolera, estos guarismos fueron respectivamente de 6,3 % y de 1,3 %, mientras que en agro y ganadería las marcas fueron de 1,8% y 0,4%.
Pese a las tendencias de apreciación del real y del peso, los datos parecen mostrar menores dudas acerca de la suerte de la competitividad en Brasil que en Argentina.
Como ya se consignó en un artículo anterior, el actual escenario internacional exige una política mucho más firme en el plano fiscal para evitar apreciaciones adicionales de las monedas, al tiempo que pone sobre el tapete la necesidad de medidas que aporten competitividad genuina, lo que implica reformas tributarias, mejoras drásticas en la logística y mayor sinergia entre el sector público y el privado en la incorporación de tecnología, la capacitación de los trabajadores y la captación de nuevos mercados. En la medida en que estos desafíos no se enfrenten, se recrearán tentaciones proteccionistas, que obviamente tienden a achicar los mercados en los que las empresas locales operan, con el consiguiente desaliento de la inversión y del empleo.
En algunos de los sectores comparados se filtra también, aunque no haya sido mencionada hasta aquí, la diferencia entre uno y otro país en la provisión de financiamiento de largo plazo. Pues bien, el factor crédito se introduce con toda su fuerza en la comparación de empleos del sector construcciones. Mientras Brasil registró un incremento anual de 15,6 % hasta el segundo trimestre de 2010, la Argentina todavía sigue en terreno negativo, con una merma de puestos de 1,9 % interanual.










