

Además de ser empresario textil, Carlos Sáez dedica parte de su tiempo a otra de sus pasiones: correr triatlones. Quizás por eso se decidió a unir sus dos principales actividades en una sola y lanzar al mercado OSX, la línea deportiva de la reconocida marca de ropa Ona Sáez que, hace casi quince años, creó junto a su hijo Santiago.
El ejecutivo ya abrió un local exclusivo en la zona de Belgrano, en donde comercializan indumentaria, calzado y accesorios de atletismo, ciclismo y natación. “Apuntaremos a un nicho muy acotado. Por eso, en el mercado local, planeamos abrir sólo un punto de venta exclusivo por ciudad. Además, venderemos en negocios multimarcas , explica Sáez. Pero la expansión no sólo se cristalizará en la Argentina. La empresa está por inaugurar una tienda de OSX en Chile y otra en Perú. La inversión promedio por local llegará a los 35.000 dólares.
Los artículos, que, según informan en la compañía, en su mayoría serán de alta tecnología, se confeccionan en las dos plantas que la empresa tiene en Pergamino, en la de Rosario y en los talleres independientes que subcontratan. Sus productos compiten en el mismo segmento que los de marcas de deportes emblemáticas, como Adidas, Nike o Puma. Los precios van desde los 20 pesos que puede costar una gorra, hasta los $ 10.000 que clientes de buen poder adquisitivo puedan pagar por una bicicleta de granito importada.
Paralelamente, la empresa sigue impulsando la marca de ropa casual Ona Sáez, que ya tiene siete locales en Buenos Aires, cinco en Chile, otros cinco en España, dos en Paraguay y franquicias en Puerto Rico, México y Estados Unidos.
Sólo a nivel local, la cadena cosecha ventas cercanas a los 25 millones de pesos. El 60% de la facturación de la compañía corresponde a indumentaria de mujer, mientras que el 40% restante se lo llevan los hombres. Además, la empresa también tiene una línea de perfumes.
Camino inverso
Increíblemente, la historia de Ona Sáez no comenzó en la Argentina sino en España. A mediados de los ’90, Santiago decidió cambiar el nombre de la marca que su padre había intentado imponer, sin demasiado éxito, tres años antes en la Península Ibérica. Fue así que Cemento Buenos Aires pasó a llamarse Ona Sáez (en honor a los indígenas de la Patagonia) y, a partir de allí, también se comenzó a hacer conocida en el país.
Primero abrieron un pequeño local, que todavía sobrevive, en la intersección de Callao y Santa Fe. De allí se expandieron al shopping Alto Palermo y a Punta del Este. La cadena llegó a contar con 22 puntos de venta.
Históricamente, la estrategia de la marca fue apuntalar su crecimiento con novedosas campañas de publicidad en las que recurrieron a figuras famosas, como Diego Maradona, la Coca Sarli o Juanita Viale del Carril.
Pero Ona Sáenz no sólo incursiona en el negocio de la indumentaria. Hace poco también ingresó al rubro gastronómico, con la apertura del restaurante Lomo, en Palermo Hollywood. Esa unidad de negocios es piloteada por Santiago.











