

Hace quince años que Pedro Saiz Miramon es un aficionado a los cigarros. Ahora, este hombre que durante más de veinte años se desempeñó en la industria aerocomercial, decidió lanzar su propia marca de puros en un mercado en donde cada vez se huele más el humo nacional. “Con la devaluación se produjo una oportunidad para fomentar una industria que estaba copada por lo importado , explica el que fuera hasta 1999 director local de la colombiana Avianca.
Junto con Juan Papayanis, gerente de la productora e importadora de tabaco Fiamma –dueña de la marca JG y distribuidora oficial de Dunhill– saldrán a competir con Cigarros Don Pedro a partir de esta semana. Elaborados con tabaco tipo Burley comprado a las cooperativas de Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca y armados por torcedores en un taller de Villa Martelli, estarán a un precio máximo de 7 pesos para el tamaño corona (142 milímetros de largo, calibre 42) y $ 10 para la caja de 10 cigarritos (70 milímetros, calibre 28).
“Apuntamos a un fumador promedio, que disfruta de un buen cigarro, pero que no es un experto , detalla Saiz Miramon que estima vender 3.000 unidades mensuales en Buenos Aires. El plan a futuro es expandirse a las principales ciudades del interior y, una vez consolidados, buscar socios estratégicos para salir al mercado internacional.
El nuevo jugador viene a sumarse a una lista de productores de cigarros made in Argentina que, desde la caída del uno a uno, empezaron a destronar a los importados, cuyos precios arrancan en los u$s 10. En 2002, la importación, liderada por marcas como Romeo y Julieta, Davidoff, Churchill y Cohiba, retrocedió a 2,5 millones de unidades, un 16% de las 15 millones que ingresaban en 2000.
La sustitución generó que varias empresas se decidieran no sólo a realizar el proceso industrial fronteras adentro, sino que se revalorizara el tabaco cultivado en el Norte, que genera ahorros del 60% contra la materia prima importada.
Cigarros Don Pedro se suma a una raza de puros 100% nacionales como los Vega Girado, producido con tabaco correntino y los clásicos Padilla, de la manufacturera Hernández.
Manufacturera de Tabacos, creada en 2001 por el empresario tabacalero Héctor Garay, Matías Malbrán y Stéfano Cámera D’afflitto, desarrolló tres líneas acorde con cada segmento del mercado: Castro, con tabacos de Tucumán y Misiones, Pantaleón, que liga sabores nacionales con cubanos; y Almaviva, producidos con cultivos únicamente centroamericanos.
El año pasado el ex gobernador de Misiones, Ramón Puerta, instaló en la panadería de sus abuelos la fábrica de Cigarros Misioneros para sus marcas La Misión y Luis Gonzága, hechos a manos con tabaco de República Dominicana y Cuba.
Por su parte, Tabacalera Sarandí, dueña de los clásicos Gavilán, importa tabaco de Indonesia y República Dominica tabaco para su línea Havanna Club.










