

En el mundo de las inversiones, el género y la edad no son cosa menor. Cuando se trata de poner los ahorros a trabajar hombres y mujeres hacen apuestas bastante diferentes y, claro, los más jóvenes también se distinguen de los que empiezan a doblar la curva de los 45.
La primer gran diferencia pareciera estar en el tipo de activos que eligen. “Las inversiones financieras en bonos y acciones son terreno mayoritariamente masculino. Las mujeres se sienten más atraídas por inversiones más ‘concretas’ como la compra de propiedades , enfatiza en primer término Nora D’Alessio, basándose en los resultados de la encuesta que realizan regularmente para testear el “Humor y Consumo de los Argentinos .
“Generalmente es el hombre el que se pone en contacto para efectuar la operación luego de haberlo consultado con su pareja , agregan desde el departamento comercial de una de las principales Sociedades de Bolsa locales.
Lo que sí atrae por igual a hombres que a mujeres es el dólar y claro, en la Argentina es por lejos la inversión favorita. De la encuesta realizada por D’Alessio IROL sobre 1.293 personas que respondieron, el 52% dijo que si tuviera capacidad de ahorro, el dólar sería su primera opción de inversión.
Con 35%, el segundo puesto se lo llevan los inmuebles, otro clásico para los argentinos acostumbrados a resguardar en ladrillos el producto de años de trabajo.
“La predisposición hacia la compra de dólar billete no presenta, prácticamente, diferencias por sexo, ni por edad , dice la consultora. “Sólo se evidencia una mayor predisposición entre quienes pasaron los 45 años (63%) y entre los de mayor poder económico .
Otro dato que surge es que cuanto más urbano es el inversor más le atrae ahorrar en moneda extranjera. El paso de los años también deja su sello de agua en los los inversores. “Existen diferencias generales en el comportamiento de los inversores según la edad, o mejor dicho, según el ciclo de vida , explica José Ignacio Bano gerente comercial de InvertirOnline. “Si bien este fenómeno es algo predicho por la teoría de las finanzas -aclara- es confirmado a diario por la observación empírica. La gente que recién comienza a trabajar en general tiene sueldos más bajos y además utiliza todos sus ahorros en comprar su casa o su primer auto. Recién después de haber avanzado en su carrera, mejorar su salario y cubrir esas primeras necesidades suelen tener excedentes para volcar en inversiones .
Otra conducta que está directamente relacionada con la edad es el riesgo que se asume. Entre los 25 y los 45 es el momento en el que los individuos se muestran más propensos a colocar sus excedentes de dinero en acciones o bonos.
En esa etapa, alrededor del 30% -según los resultados de D’Alessio IROL- eligen esa opción, mientras que después de los 45 el porcentaje desciende al 17%.
Otro dato: el mercado de capitales es una opción para los individuos de nivel socioeconómico alto. En ese segmento el 70% evalúa la compra de activos, en el medio el 30%, mientras que entre quienes tienen menos recursos ni siquiera forma parte de su menú.
“A mayor edad -confirman desde la experiencia en la sociedad de Bolsa consultada- menor es el riesgo que están dispuestos a asumir, y seleccionan instrumentos más conservadores como cauciones, fideicomisos y cheques de pago diferido, entre otros .
En ese sentido, tampoco se comportan igual los casados que los solteros o divorciados, independientemente de la edad. Los primeros suelen ser más conservadores, es decir menos arriesgados con sus ahorros porque una inversión que no da los resultados esperados repercute en la situación de toda la familia. De alguna manera a mayores obligaciones familiares, mucho más cuidadoso se es con el dinero. El 61% de los casados pensaría en comprar una vivienda como inversión, y el 57% se muestra de acuerdo con la posibilidad de hacer un plazo fijo en dólares.
También el canal que se elige para hacer efectiva la inversión cambia según pasan los años. “Las transacciones a través de Internet suelen ser más atractivas para gente que regularmente tiene acceso a este medio, lo que marca un sesgo hacia cierto grupo de edad. De hecho más de las dos terceras partes de quienes operan a través de este canal son menores a los 40 años , apunta Bano.










