

Aunque las disputas por el poder en la Argentina nunca agotan el nivel de sorpresa de sus habitantes, las últimas 72 horas de Cristina Kirchner seguramente van a poder ser incluídas en cualquier libro guinness de los desatinos políticos. El ataque frontal de la Presidenta unificó a la oposición y a la Justicia, todos al mismo tiempo, en contra de la decisión oficial de utilizar las reservas del Banco Central sin consultar al Congreso.
La víctima propiciatoria de esta batalla entre los poderes del Estado resultó ser Mercedes Marcó del Pont, a quien los Kirchner habían elegido para reemplazar a Martín Redrado al frente de esta etapa tumultuosa del Banco Central. La carta que el miércoles le envió la economista al Senado buscando demorar su citación urgente en la comisión de Acuerdos Constitucionales terminó de sellar su suerte. “Si hubiera venido a defenderse, por ahí terminaba saliendo a flote... , decía ayer un senador radical.
Pero los legisladores de la oposición decidieron estrenar su flamante cuota de poder en el Congreso negándole a Marcó del Pont la posibilidad de presidir el Banco Central. El mensaje opositor es claro. “El freno a Mercedes es el límite al accionar de los Kirchner y va a servir también para que les quede en claro a todos los demás que ya no se podrá firmar cualquier cosa , es la frase que eligieron la mayoría de los dirigentes antikirchneristas para mostrar el significado del rechazo al pliego de la funcionaria que se va a consumar en el Senado el próximo miércoles.
Cansada pero sin lucir las señales de abatimiento que sus interlocutores dicen haberle notado en las últimas horas, Marcó del Pont reconoció ayer por TV que se irá del Banco Central apenas los senadores confirmen el bloqueo de su nombramiento. De poco sirvió que, en su crispado discurso de la mañana, la Presidenta la defendiera y calificara como de “baja estofa la ofensiva opositora contra la economista.
Cualquiera entiende que Marcó del Pont había imaginado otro escenario para su encumbramiento en el directorio del Banco Central. Sensata, respetada por todos sus colegas y aceptada rápidamente en el universo del poder por su parentesco con la familia Frigerio y sus antecedentes desarrollistas, se ve arrastrada ahora por el tsunami de un kirchnerismo furioso que se lleva por delante todo lo que encuentra en su paso.
“La respeto mucho , “le tengo estima profesional , “no es nada personal , empiezan diciendo los dirigentes opositores que decidieron rechazar la formalización de Marcó del Pont como presidenta del Central una vez que sintieron el empujón de Cristina que empezó el lunes en la Asamblea Legislativa y terminó de hacer eclosión ayer en la Casa Rosada, cuando los acusó de golpistas.
Como si todo éso fuera poco, la oposición venía entonada desde temprano por un fallo de primera instancia que había frenado el último y polémico DNU de Cristina. La Presidenta no tuvo mejor idea que renovar su artillería contra los jueces (el lunes los había acusado de cobrar tarifas para liberar a los presos), afirmando explícitamente que no iba a respetar la decisión judicial y utilizando como arma la relación de pareja de la jueza Claudia Rodríguez Vidal (la autora del fallo) con el juez Ernesto Marinelli (autor de un fallo anterior durante la crisis desatada por Redrado), inocente dato del ámbito privado que los Kirchner pueden haber recogido de algún amigo en el fuero contencioso administrativo o bien de la SIDE, fuente que suelen utilizar para hostigar a algunos de sus adversarios.
Herida Marcó del Pont, en los pasillos de la Casa Rosada se empieza a hablar de cambios o enroques inminentes en el gabinete. “Mercedes por Amado es el más repetido en estas horas, para arriesgar que Boudou podría dejar Economía para ir al Banco Central y viceversa. Y también el nombre de Débora Giorgi suena desde hace algún tiempo para cambiar su despacho confortable del ministerio de Producción por un destino de mayor protagonismo.
De todos modos, son varios los funcionarios kirchneristas a los que les preocupa más la falta total de canales de diálogo con esta oposición fortalecida que las intrigas de gabinete. Como nunca antes, la información y las decisiones están concentradas en la Quinta de Olivos donde los Kirchner pasan la mayor parte de estos largos días de aislamiento.











