

Finalmente llegan las vacaciones pero antes de preparar las valijas conviene tomarse un poco de tiempo y revisar detenidamente la cartera de inversiones para asegurarse que los activos en cuestión pueden soportar veinte días o más sin vigilancia, ni cambio de rumbo.
El primer punto, sugieren los expertos, es bajar el riesgo y la volatilidad pero sin perder de vista una tasa de interés razonable.
“Lo primero debería ser cambiar papeles en los que la ganancia esté atada a cotizaciones diarias por otros de bajo riesgo. Para esto se puede pensar en un portafolio compuesto por fideicomisos financieros, plazo fijos y notas del Banco Central a tasa variable , sugiere Lucas Mieres, de la gerencia financiera de Banco Finansur.
Para los inversores de corto plazo, la recomendación de Alejandro Bianchi, portafolio manager de InvertirOnline es que desarmen sus posiciones y coloquen esos fondos en cauciones bursátiles. “Para inversores de mediano y largo plazo, una posibilidad es poner stop losses (precio al que automáticamente se disparará una orden de venta, para así limitar las perdidas) en niveles críticos para acciones y bonos , asegura el especialista.
“Nuestra recomendación –dice Juan Pablo Vera, jefe de análisis financiero de Tavelli Sociedad de Bolsa–, es estacionar fondos en instrumentos de muy baja volatilidad como cheques de pago diferido, fideicomisos de corto plazo, FCI de money market y caución bursátil que presentan retornos más que interesantes para el corto plazo y con un riesgo muy acotado .
Terreno peligroso
Las acciones requieren, de por sí, más vigilancia que la renta fija. Pero dentro del universo de papeles de empresas no todos los sectores son iguales y algunos requieren aún mayores cuidados.
“Un sector en el que no me quedaría posicionado durante las vacaciones es el bancario porque está muy volátil. En los Estados Unidos siguen saliendo recomendaciones de ventas de bancos en función de los ajustes que se prevé continuarán realizando durante el primer trimestre de 2008 por los coletazos de los activos vinculados a la crisis hipotecaria , puntualiza Bianchi.
Vera, por su parte, desaconseja los activos de mayor volatilidad como los títulos públicos en pesos ajustables de mayor duration y las acciones de entidades financieras. “Más allá de las posibilidades de recuperación de estos activos en el mediano plazo, la respuesta positiva se ve acotada en un horizonte cercano a la luz de la actual incertidumbre que rodea a los mercados , aclara.
Otra decisión importante a tomar antes de partir en plan de vacaciones es si se mantendrán los ahorros e inversiones en pesos o en otra moneda. En este sentido, los argentinos guardan experiencias amargas de los períodos estivales ya que las grandes devaluaciones y cambios de rumbo económico se han producido casi siempre durante el verano Y no sólo los pequeños ahorristas temen que alguna circunstancia imprevista los tome por sorpresa mientras disfrutan de la playa. Las empresas también suelen pasar sus posiciones de caja a una moneda segura cuando se acerca esta época.
Pesos o dólares
¿Qué recomiendan los especialistas? “Para el inversor de corto plazo recomiendo pesos para aprovechar los atractivos retornos que presentan las inversiones recomendadas , dice Vera, en referencia a su sugerencia de incorporar cauciones o fideicomisos, entre otros. Lucas Mieres, de Banco Finansur, se inclina por mantener el 60% del portafolios en pesos, el 30% en dólares y el 10% restante en euros. Finalmente, Bianchi, de IOL, asegura que las expectativas siguen siendo de estabilidad del peso frente al dólar. En cuanto a la paridad dólares-euros, dice, es posible que el incremento de las cifras de inflación en los Estados Unidos, reduzca las probabilidades de nuevos recortes de tasas por parte de la Reserva Federal y eso podría permitir al dólar recuperar terreno frente al euro .
Así, en pesos o en monedas más seguras, lo importante es pasar un verano sin sobresaltos preservando el valor de los ahorros. Unos pocos ajustes serán suficientes para no tener que soportar tragos amargos al regreso, ni necesidad de estar pegado a la computadora monitoreando cotizaciones con la arena pegada a los dedos.










