

El trece parece que no será un número de mal agüero para el arte. Así lo reflejan las expectativas de los 59 galeristas, los seis art dealers, las instituciones culturales y las empresas que forman parte de la 13º edición de ArteBA, la feria arte contemporáneo que ayer abrió sus puertas al públi-
co hasta el 25 de mayo.
Apoyados en el éxito del año pasado, en el que cerca de 100.000 personas asistieron a la muestra y en donde se vendieron 1.000 obras, los organizadores estiman que unos 120.000 visitantes circularán por los 10.000 metros cuadrados del Pabellón A de La Rural. Sólo el martes, día de la inauguración oficial, hubo 6.000 personas, entre ellas, la primera dama Cristina de Kirchner, el vicepresidente Daniel Scioli y el jefe del Gobierno porteño, Aníbal Ibarra. El optimismo también se basa en que la Feria del Libro y el Festival de Cine, dos eventos culturales de similares características, tuvieron récord de convocatoria este año.
Autores nacionales consagrados como Emilio Petorutti, Antonio Berni y Xul Solar, pasando por obras de Marta Minujín, Miguel Harte y Eduardo Plá, conviven en un laberinto de stands con talentos emergentes. “La feria reúne tanto a clientes asiduos de galerías y al público que compra exclusivamente en este tipo de eventos, los que llamamos los nuevos coleccionistas , explica Liliana de Sousa, directora de la Galería Aldo de Sousa, que estima que este año concretará más ventas que las 35 de 2003. En las pre-inauguraciones organizadas por el banco de inversión MBA y American Express, a las que concurrieron cerca de 500 invitados (en su mayoría empresarios), vendió siete obras de Karin Godnic y tres de Juan Ranieri, cuyos precios van de u$s 10.000 a u$s 20.000. Pero, para los visitantes de menos recursos, también hay piezas que arrancan en los 20 pesos.
“Hay un feeling de que va a ser muy buen año, debido a la mejora del país , sostiene Jean Skaidmore, de la galería Pra-xis International Art, representante de artistas como Ignacio Iturria, cuyas obras están valuadas en u$s 36.000, y de Mario Pérez, cotizadas en $ 30.000. Sin embargo, la galerista es cauta: “En 2002, en medio de la crisis, creíamos que iba a ser un mal año pero fue todo lo contrario. Eso sí, los precios se habían adecuado a la realidad del país .
“Esta edición tiene mejor calidad en la selección y en la presentación de las obras. Los stands tienen más espacio y paredes más altas , destaca Daniel Maman, director de la galería homónima.
Los mecenas
Las empresas se convirtieron en los nuevos mecenas del arte y, a cambio, se acercan a sus clientes y suman valor a la marca. Por eso, a través de concursos y subsidios para los artistas o con espacios propios, buscan protagonismo.
Petrobras Energía, patrocinador principal, fue el co-fundador del Primer Premio a las Artes Visuales, que subsidió a ocho artistas con $ 5.000. La pieza ganadora, de Sebastián Gordin, formará parte de la Fundación arteBA y recibirá
$ 20.000. Por su parte, el Grupo Orígenes auspicia el II Concurso de Arte Joven, que distingue a la obra más votada por el público de Proyecto Red, el espacio de artistas emergentes. Bodegas Chandon mantuvo su rito de ser el primer comprador de una obra en la muestra que dona, en este caso, al Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo Navarro de Tucumán.
“A nuestros clientes, hombres y mujeres de alto nivel adquisitivo, les interesa y tienen acceso al arte , cuenta Guillermo Bustos, gerente General de Farmacity, que desembolsó $ 100.000 en la feria.










