

El ex presidente Raúl Alfonsín opinó ayer que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueron “válidas e indispensables en el momento de su sanción, en tanto que sostuvo que su derogación se pudo dar “en el marco de una democracia decididamente afirmada .
En un comunicado donde volcó sus reflexiones tras conocerse el fallo de la Corte que declaró la inconstitucionalidad de las Leyes del Perdón, Alfonsín sostuvo, no obstante, que “la cuestión sufre aún de una evidente renquera, debido a que permanecen incólumes los indultos aplicados por el ex presidente Carlos Menem .
“El problema se transforma en un evidente sentido de injusticia ya que ahora sí se puede juzgar a aquellos individuos beneficiados por las leyes, pero no se puede perseguir penalmente a quienes, juzgados y condenados, fueron beneficiados por un indulto presidencial, entre quienes se contaban los máximos responsables de la represión , afirmó.
Además, aseguró que, “como máximo responsable en la sanción y promulgación de ambas leyes no se siente “desautorizado ni agraviado por la decisión de la Corte.
“Como lo mencioné hace algún tiempo en una carta que envié a los jefes de los bloques de la UCR, estoy convencido de que en su momento las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueron válidas e indispensables como herramientas de protección de los derechos humanos para el futuro , dijo.
Para el ex Presidente, “es fundamental comprender en este momento que la Justicia no puede significar la venganza de la sociedad .
“La necesidad imperiosa que teníamos durante mi gobierno, y que se transformó en un verdadero dilema, era el fortalecimiento de la democracia y saber en qué nivel se debilitaba, con la sanción de estas leyes, el proceso que tanto sacrificio le había costado a los argentinos , explicó. “¿Se fortaleció la democracia con la sanción de estas leyes?, se preguntó, y agregó: “La única respuesta es sí, porque a 20 años de sancionadas se pueden derogar, declarar nulas o inconstitucionales, como lo ha decidido finalmente el Máximo Tribunal, en el marco de una democracia decididamente afirmada .
Finalmente, sostuvo que “la cuestión no se ha cerrado , advirtiendo que “el pasado una y otra vez vuelve sobre nosotros. Afortunadamente no se perdió la democracia ni los represores han vuelto a actuar, como muchos legítimamente temieron, pero el pasado de alguna forma sigue condicionando el presente .










