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Los bonos soberanos argentinos en dólares cerraron este jueves con mayoría de bajas a lo largo de la curva. Las caídas se concentraron en los tramos cortos e intermedios, mientras que los vencimientos más largos mostraron movimientos mixtos.

En la parte corta, los globales 2029 y 2030 terminaron con retrocesos moderados, mientras que el global 2035 también cerró en rojo. En el tramo medio, los 2038 y 2041 alternaron subas y bajas durante la rueda, pero el balance final fue negativo.

En este contexto, el riesgo país subió y cerró en 516 puntos básicos.

Por su parte, los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street cayeron más de 8% en una jornada teñida de rojo para la plaza estadounidense. Lideraron las bajas Supervielle, BBVA y Grupo Financiero Galicia.

En Buenos Aires, el S&P Merval anotó otra jornada roja para la plaza porteña. Las acciones cayeron hasta 5,6% y también lideró el sector bancario con BBVA y Supervielle a la cabeza. Así, el índice líder de BYMA quedó por debajo de los u$s 2000 puntos.

La City analiza el derrumbe

Milo Farro, research de Rava Bursátil, explicó a El Cronista que el mercado atraviesa un escenario de alta volatilidad en Wall Street, marcado por un claro proceso de rotación sectorial.

En ese contexto, los sectores defensivos como consumo básico y salud muestran un mejor desempeño, mientras que el tecnológico opera en terreno negativo.

Dentro de los sectores defensivos, los resultados corporativos jugaron un rol clave, señaló Farro. El balance de PepsiCo impulsó al sector de consumo básico, mientras que los del sector salud también mostraron una performance positiva. En contraste, el sector tecnológico quedó bajo presión.

Según Farro, uno de los principales factores detrás de esta dinámica es el renovado nerviosismo en torno a la inteligencia artificial. El lanzamiento de nuevas funcionalidades por parte de Anthropic, principal competidor de OpenAI, volvió a poner en duda el modelo de negocios del software tradicional.

“Esto reavivó los temores del mercado sobre la monetización de la IA, en un contexto en el que las valuaciones ya se encuentran exigidas y los índices operan cerca de máximos históricos”, consideró Farro.

A este escenario se sumó un episodio de volatilidad extrema en el mercado de la plata, tras la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal (Fed).

“El mercado descontaba un sendero de tasas más bajas o recortes más rápidos, junto con la posibilidad de una designación más disruptiva por parte de Donald Trump. En ese sentido, se había mencionado a figuras como Rick Rieder, de BlackRock, o a Kevin Hassett, asesor económico de la Casa Blanca”, recordó Farro.

Finalmente, la elección de Warsh —un banquero central de extensa trayectoria— contribuyó a desarmar parte de los temores sobre la independencia de la Fed.

Ese “trade” previo había favorecido a los metales preciosos, apoyado en la debilidad de las monedas fiduciarias, el déficit fiscal y las expectativas de baja de tasas, comentó Farro. Sin embargo, tras la nominación, el mercado de derivados elevó los requisitos de garantías y “se produjo un fuerte ajuste en la plata”, aseveró.

En el plano local, Farro señaló que el S&P Merval ostenta un rango de lateralización muy definido desde las elecciones legislativas de octubre, entre los 1900 y los 2100 puntos. La semana pasada, en un contexto de mayor optimismo, “el índice intentó romper ese rango y llegó a 2150 puntos, pero no logró consolidarse”, advirtió el estratega.

Hacia adelante, el especialista consideró la clave estará en la capacidad del Gobierno para avanzar con las reformas previstas, en la temporada de balances de las empresas locales y en la posibilidad de algún gesto del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la próxima revisión.

Y destacó: “Aunque en los últimos días trascendió que una comitiva del organismo podría llegar en el corto plazo, el actual contexto de aversión al riesgo volvió a empujar al mercado argentino dentro del rango previo”.

En ese marco, Farro remarcó que los activos argentinos, por su perfil riesgoso, sienten con fuerza la volatilidad y el sesgo negativo del escenario internacional. Incluso mercados que venían mostrando resiliencia, como Brasil, registraron caídas recientes. Por ahora, el movimiento responde más a factores globales que a drivers locales.

Cómo la volatilidad global vuelve a golpear a los activos locales

Ivan Scherman, CEO y CIO de SciTech Investments, dijo a este medio que lo que sucede en los mercados globales tiene un impacto directo en la Argentina porque el país “no se financia ni se valúa en el vacío”.

Scherman explicó que la Argentina es un activo de alto beta dentro del sistema financiero global: “Cuando el mundo entra en modo aversión al riesgo, el castigo sobre los activos argentinos suele ser mayor y más rápido”.

Analizó que en Wall Street lo que transcurre es un cambio de régimen “normal” en esta época del año y puntualmente, en este momento del ciclo presidencial estadounidense, que presenta patrones propios que auguran una corrección fuerte durante el primer trimestre.

Para el experto, eso genera movimientos bruscos, sube la volatilidad y aumenta la correlación entre activos. “Cuando el mercado pasa de un escenario de calma a uno de estrés, la diversificación entre países deja de funcionar y el capital se refugia en activos considerados seguros. Ese proceso es clave para entender lo que luego ocurre en los emergentes", sentenció Scherman.

El estratega comentó que la volatilidad en la plata responde a esa misma dinámica, pero amplificada, ya que es un mercado relativamente pequeño, con menor liquidez que el oro y muy sensible a flujos especulativos y al uso de apalancamiento.

En ese contexto, aseguró Scherman, la aversión al riesgo golpea a los activos argentinos por varios frentes al mismo tiempo: “Sube la prima exigida para financiarse, se amplían los spreads, cae el precio de los bonos y se resiente el equity".

Además, agregó, muchos inversores venden la Argentina no por fundamentos locales puntuales, sino porque necesitan reducir riesgo global rápidamente y liquidan lo más volátil y líquido.

“Desde nuestro enfoque en SciTech Investments, el punto clave es entender que los mercados operan por regímenes. Cuando cambia el régimen, cambia la probabilidad de eventos extremos”, disparó Scherman.

Y concluyó que: “Por eso la gestión del riesgo, el tamaño de las posiciones, y las reglas objetivas pasan a ser más importantes que cualquier opinión o narrativa de corto plazo en este trimestre, que históricamente está embebido en volatilidad global”.

Por último, Bautista Aboy, Portfolio Manager de Mills Capital Group, comentó que el ajuste fue especialmente marcado en algunos segmentos.

Aboy recordó que la plata llegó a caer más de 26% en una sola rueda, un movimiento histórico, mientras que el oro también mostró una baja intradiaria cercana al 10%.

Para el experto, la magnitud del movimiento no se explica únicamente por el cambio de expectativas sobre la política monetaria en EE.UU., sino también por factores técnicos: “El Chicago Mercantile Exchange (CME) elevó los márgenes de garantía, forzando ventas de posiciones apalancadas. A eso se sumó que el anuncio se produjo en un día de vencimiento de opciones, lo que amplificó la volatilidad”, agregó.

Aboy agregó que el risk-off global también se reflejó en una rotación sectorial en Wall Street: “Salida de tecnología y mayor demanda de sectores defensivos. En lo que va del año, el S&P 500 cae 0,9%, el sector tecnológico acumula una baja de 6,5%, mientras que consumo básico sube 12%“, agregó.

Para los mercados emergentes, este contexto suele traducirse en salidas de flujos independientemente de las noticias locales. “Argentina se inserta en esa dinámica: el S&P Merval medido en dólares CCL ronda los 1.950 puntos, con una baja del 2,5% en el año, afectado más por el clima financiero internacional que por factores idiosincráticos”, sentenció Aboy.

Rotación y toma de ganancias: Wall Street corrige y crece la cautela

Los mercados financieros cerraron una rueda marcada por ventas generalizadas y un cambio claro en el apetito por riesgo. Wall Street profundizó la corrección iniciada a comienzos de la semana, con una caída acumulada cercana al 2,5% en el S&P 500 en apenas tres jornadas.

Detrás del movimiento no hubo una baja pareja: el castigo se concentró en las acciones tecnológicas, en especial software, mientras que los sectores defensivos, como consumo básico, mostraron subas y actuaron como refugio relativo.

La dinámica dejó una señal relevante de rotación. Aunque los índices retrocedieron, una porción significativa de las acciones del mercado alcanzó máximos históricos, lo que refuerza la idea de que no se trata de un evento sistémico sino de una redistribución de flujos.

En ese marco, el nivel de 6.800 puntos aparece como una zona técnica clave para el S&P 500, observada de cerca por el mercado como posible soporte de corto plazo.

Bitcoin volvió a quedar del lado más débil del tablero. La criptomoneda profundizó la baja en un contexto de desarme de posiciones apalancadas y mayor aversión al riesgo, con un movimiento que contrastó con la relativa estabilidad de otros activos financieros.

La volatilidad volvió a dominar el mercado cripto, amplificando los movimientos en un entorno de liquidez más selectiva.

En los metales preciosos también se vio una corrección, aunque con comportamientos dispares. El oro mostró una baja moderada, mientras que la plata sufrió un desplome mucho más abrupto.

El resultado fue una jornada de fuerte dispersión entre activos, con señales de cautela que atraviesan acciones, cripto y commodities.