En esta noticia
Un barril de petróleo más barato tiende a presionar hacia abajo a las acciones vinculadas a Vaca Muerta, porque reduce los márgenes de las petroleras y la rentabilidad de proyectos de shale, que suelen necesitar un precio de crudo más alto para ser lucrativos.
En la Argentina, empresas como YPF y Vista Energy, que tienen gran parte de su producción en Vaca Muerta, suelen verse más sensibles a caídas del barril, ya que sus ingresos dependen directamente del precio internacional del crudo.
Por el contrario, compañías más diversificadas o con exposición a gas —menos sensible al precio del petróleo— y a segmentos eléctricos, como Pampa Energía, o aquellas con modelos de negocio más integrados y menores costos de extracción, podrían capear mejor un escenario de crudo bajo, porque compensan la menor renta petrolera con otras fuentes de ingresos.
Sin embargo, en los últimos días, tras la intervención de Estados Unidos a Venezuela, las acciones energéticas que cotizan en Buenos Aires y en Wall Street no han parado de caer. Este miércoles, Vista Energy se hunde 6,2%, mientras que YPF lo hace en 5,5% en la plaza porteña y 2,6% en el New York Stock Exchange (NYSE).
Con ese telón de fondo, el anuncio de Donald Trump en las últimas horas de que Estados Unidos controlará y comercializará el petróleo venezolano, incluido un volumen inicial estimado de entre 30 y 50 millones de barriles y la posibilidad de hacerlo de manera “indefinida”, reconfiguró de golpe el tablero energético global y tuvo un impacto inmediato en los precios internacionales del crudo.

El mercado leyó el mensaje como una señal clara de mayor oferta futura en un contexto que ya venía frágil por inventarios elevados y una demanda que no termina de traccionar.
El Brent, referencia para la Argentina, cae 1,3% hasta los u$s 60,9, pero llegó a perforar ese valor por algunos minutos. Por su parte, el estadounidense WTI se acercó más a los u$s 50 tras ceder hasta los u$s 55,9 para luego recuperar los u$s 57,2 con una variación intradía de -2,1 por ciento.
La lectura del mercado
Más allá de la épica geopolítica y del factor Venezuela, el mercado hizo lo que mejor sabe hacer: adelantarse. La sola expectativa de que Estados Unidos pueda colocar en el mercado global crudo almacenado y, a la vez, estructurar un esquema para canalizar producción futura, reforzó la narrativa de sobreoferta.
Incluso, aunque la recomposición plena de la infraestructura venezolana lleve tiempo y miles de millones de dólares de inversión, el mensaje político fue suficiente para inclinar el humor del mercado hacia un escenario de petróleo más barato.

El impacto en las acciones argentinas
Ese movimiento no quedó en el plano internacional. En la Argentina, las acciones energéticas volvieron a sentir el golpe con fuerza. Lo que el mercado local pricea es simple: un barril más cerca de los u$s 50–60 erosiona márgenes esperados, tensiona los supuestos de rentabilidad futura y obliga a recalibrar valuaciones, sobre todo en compañías con una dependencia más directa del precio del crudo. El sector que hasta hace poco era refugio de expectativas positivas hoy vuelve a estar bajo revisión.
Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum Valores, en diálogo con El Cronista, comentó que, el cambio estructural a nivel global que implica que Venezuela pueda volver a ser un jugador de cierta relevancia en el mercado energético, y que incluso más adelante podría ganar más peso, tiene un impacto directo sobre los precios internacionales.
“En ese contexto, las empresas energéticas pueden verse afectadas, aunque en distinta magnitud según dónde esté el corazón de su negocio: no es lo mismo una compañía exportadora de crudo que otra más integrada en distintas etapas de la cadena”, comentó el estratega.
Además, señaló Repetto, hay un efecto relevante sobre la oferta de divisas en el mercado local, “que podría empezar a revaluarse si el precio del petróleo se dirige a un nivel más bajo. Esto no solo impactaría en la balanza energética, sino también en los proyectos de inversión en Vaca Muerta”, advirtió.
Repetto, sin embargo, comentó que son dinámicas que recién comienzan y todavía queda mucho por ver respecto de cómo reaccionan todas las variables.
Castigo financiero, no estructural
Por su parte, Pedro Moreyra, director de Guardian Capital, explicó que el anuncio de Donald Trump sobre la compra y control del crudo venezolano profundizó la baja del petróleo y “golpeó de lleno a las acciones energéticas ligadas a Vaca Muerta”.
Moreyra comentó que en Wall Street, YPF y Vista sufren fuertes caídas en esta rueda, arrastradas por la expectativa de “mayor oferta futura y un barril más bajo”.
Para el experto, el mercado descuenta que la estrategia de Trump prioriza nafta barata, aun a costa de presionar precios y valuaciones del sector.
“El contraste es claro: mientras las petroleras estadounidenses reaccionaron con subas históricas, u$s 100.000 millones adicionales de capitalización, el resto de las petroleras, incluidas las argentinas, quedaron del lado perdedor del trade”, aseguró Moreyra.
Y es que la reapertura de Venezuela a Chevron, Exxon y Conoco es leída como una jugada geopolítica de largo plazo que favorece al “big oil” estadounidense y desplaza flujos desde productores marginales “hacia jugadores centrales del nuevo esquema energético”.
Sin embargo, el estratega analizó que, el castigo a Vaca Muerta parece más financiero que estructural.
“La cuenca atraviesa un récord de actividad, con fuerte crecimiento interanual, mejoras de eficiencia y costos competitivos cercanos a u$s 45 por barril. Alianzas como la de PAE con Continental validan su atractivo. A corto plazo, la volatilidad manda; a largo, Vaca Muerta se mantiene como un activo sólido en un mundo que seguirá necesitado ded petróleo”, concluyó.
¿Y el trade?
Juan Ignacio Alra,portfolio deOne618, explicó a El Cronista que, la inversión a largo plazo en petróleo, en especial en proyectos vinculados a Venezuela, puede convertirse en un activo de alto riesgo pero también de alto retorno: compañías como Chevron aparecen bien posicionadas si el plan avanza y la producción logra recomponerse.
Sin embargo, señaló que la propia volatilidad derivada del conflicto y del nuevo equilibrio geopolítico hace que los activos energéticos sufran golpes difíciles de anticipar.
“Una eventual escalada estadounidense a nivel global incluso podría redirigir capitales hacia industrias más pesadas y sectores vinculados al complejo militar, mientras que el petróleo seguiría como una idea de inversión válida a largo plazo, pero con un riesgo evidente: si la oferta se normaliza con fuerza, el precio puede quebrarse", advirtió.
En ese contexto, las energéticas integradas y algunos commodities podrían funcionar como refugio relativo, al ofrecer fuentes de ingresos más diversificadas frente a un barril inestable.
“Como inversor, el mensaje parece es de prudencia. Hay que analizar con cuidado, evitar decisiones apresuradas y entender que estos movimientos de Estados Unidos como potencia recién empiezan; una buena oportunidad puede existir, pero un paso en falso puede dejarte descalzado", concluyó Alra.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.















