En esta noticia

El S&P Merval comenzó la semana con el pie derecho, aunque el jueves cortó la racha positiva que se había extendido durante tres ruedas consecutivas. En detalle, el índice cayó 2,8% hasta los u$s $1847.

De todas formas se mantiene 6,4% por encima del cierre del viernes pasado. El clima hostil fue un factor global directamente ligado a la escalada del conflicto en Medio Oriente. El índice líder de BYMA acumula una suba de 3,3% en dólares (CCL) en marzo al ubicarse sobre los u$s 1869.42.

Por su parte, los ADR argentinos se encaminan a cerrar la semana en terreno negativo en Wall Street, en línea con el clima de mayor aversión al riesgo global provocado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el repunte del petróleo hacia la zona de u$s 100 por barril.

El sector financiero volvió a concentrar las mayores caídas en los últimos cinco días. Grupo Supervielle lideró las bajas con un retroceso de 7,7%, seguido por BBVA Argentina (6,9%), Banco Macro (4,4%) y Grupo Financiero Galicia (4,1%). La presión sobre los bancos refleja una combinación de toma de ganancias y mayor cautela de los inversores frente al riesgo emergente.

Las excepciones positivas fueron escasas. YPF logró cerrar prácticamente neutra con una leve suba de +0,1%, mientras que Transportadora de Gas del Sur avanzó +0,3%, lo que muestra una mayor resiliencia en algunos activos vinculados al sector energético.

El balance semanal deja así un sesgo bajista para los ADR argentinos, con ventas concentradas en el sector financiero. Aun así, cabe destacar que el ajuste se dio más como una corrección dentro de un contexto global más volátil que como un cambio estructural en la tendencia de los activos argentinos. Wall Street se puso defensivo y los ADR argentinos sintieron el golpe.

Bonos soberanos

Los bonos soberanos en dólares también se perfilan a cerrar la semana con un desempeño dispar, pero con sesgo más negativo. Aun así, el riesgo país logró retroceder cuatro puntos en los últimos cinco días y se ubica en 577 puntos básicos, lo que sugiere que el ajuste fue moderado y sin un deterioro estructural en la percepción de riesgo.

En el tramo ley local se observó la mayor presión vendedora en la semana. Las bajas alcanzaron -6,3% en el AL30 y -5,7% en el AL29, mientras que el AL35 cayó cerca de -1,9% y el AL38 alrededor de -2%. En el extremo largo de la curva, el AL41 retrocedió cerca de -2% y el AL46 alrededor de -1,9%, reflejando que el castigo fue más intenso en los tramos cortos y medios.

Los globales por su parte mostraron un comportamiento más estable. El GD30 prácticamente se mantuvo sin cambios en la semana (+0,02%) y el GD29 avanzó cerca de +0,3%, mientras que el GD35 cayó -1,5% y el GD38 retrocedió -1,0%. Esta dinámica refuerza una tendencia que viene observándose desde hace meses: los inversores internacionales siguen privilegiando la legislación extranjera frente a la local.

En términos de rendimientos, la curva opera en niveles elevados. Los tramos más cortos rinden entre 7,5% y 8%, mientras que los bonos más largos se ubican entre 9,8% y 10,5%, lo que mantiene a la deuda argentina dentro del universo de high yield global.

Wall Street sacudido por la geopolítica

Wall Street cerró la semana marcada por la volatilidad, con un fuerte episodio de ventas seguido por señales de recuperación. El jueves se produjo el movimiento más brusco, cuando el Dow Jones se desplomó 739 puntos (-1,7%), arrastrado por la escalada de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el endurecimiento de los controles tecnológicos entre Estados Unidos y China y la preocupación por posibles disrupciones en el mercado energético. La caída se vio amplificada por ventas algorítmicas y llevó al índice de volatilidad VIX a niveles no vistos desde el otoño pasado.

Sin embargo, el mercado mostró capacidad de reacción en la última rueda de la semana. El viernes, los futuros del Dow Jones llegaron a subir más de 250 puntos antes de la apertura, impulsados por señales de distensión diplomática en torno al estrecho de Ormuz y por informes que indicaron que las reservas globales de petróleo eran más sólidas de lo que se temía durante el pico de tensión.

En ese contexto, varios inversores institucionales aprovecharon la corrección previa para recomponer posiciones en acciones que habían quedado técnicamente sobrevendidas.

El rebote estuvo liderado por compañías de perfil defensivo y fuerte generación de caja, como UnitedHealth y Verizon, mientras que los papeles más expuestos a la “guerra de los chips” entre Estados Unidos y China o a los costos energéticos —como algunas firmas de semiconductores, aerolíneas y empresas logísticas— continuaron rezagados.

El balance de la semana deja un mercado sensible a los shocks geopolíticos pero todavía resiliente, donde los inversores siguen interpretando las correcciones abruptas más como oportunidades tácticas de compra que como el inicio de un ciclo bajista prolongado.