En esta noticia

En el análisis financiero es bastante común escuchar o leer que un rally alcista o una jornada de euforia bursátil responden a que “todos los inversores están comprando”. Si bien la frase funciona como termómetro del mercado, esconde una contradicción fundamental con la mecánica operativa de las bolsas de valores.

Para que una transacción ocurra en la Bolsa de Valores, se requiere una condición ineludible: por cada comprador que adquiere una acción, debe existir un vendedor que se desprenda de ella exactamente al mismo precio. El volumen de compra es, por definición, idéntico al volumen de venta.

Entonces, cuando los precios se disparan y las pantallas se tiñen de verde, ¿quién está del otro lado vendiendo los activos que todos parecen desear?

El mito de la unanimidad: el mercado son visiones contrapuestas

El mercado financiero no es un bloque homogéneo. De hecho, la existencia misma de la bolsa depende de la divergencia de opiniones, necesidades e incentivos.

Si todos los participantes del mercado tuvieran exactamente la misma información, el mismo horizonte temporal y las mismas necesidades de liquidez, las transacciones se frenarían por completo.

Cuando un activo sube de precio con fuerza, lo que ocurre es que los compradores están dispuestos a pagar precios más altos para convencer a los vendedores de que entreguen sus activos.

Cotización de acciones (foto: Pexels).krukphoto.com

Flujo de órdenes vs. consenso de mercado

Es crucial diferenciar el consenso narrativo (lo que se dice sobre una acción) del flujo de órdenes (lo que realmente se ejecuta en la plataforma).

El precio de mercado es un mecanismo de descubrimiento en tiempo real que refleja el punto exacto donde confluyen las necesidades del que quiere entrar y las del que quiere salir.

La sala de máquinas: el libro de órdenes y las puntas

Para entender cómo se forma el precio y quién vende en una suba, debemos observar el Libro de Órdenes (Order Book), el registro electrónico donde se cruzan las intenciones de los operadores. Este libro se divide en dos lados:

Punta compradora (bid)

El precio máximo que los compradores están dispuestos a pagar.

Punta vendedora (ask u offer)

El precio mínimo que los vendedores están dispuestos a aceptar.

La distancia entre el mejor precio de compra y el mejor precio de venta se denomina spread o brecha de liquidez.

Ya sea a través del home banking, aplicaciones móviles o ALyCs, cuando un inversor ingresa a su plataforma de inversión y ejecuta una orden de compra “a mercado”, su instrucción se liquida inmediatamente contra la mejor punta vendedora disponible.

Si la demanda es muy intensa, las órdenes de venta a los precios más bajos se agotan rápidamente, obligando a los siguientes compradores a convalidar el precio de los vendedores que se encuentran más arriba en el libro. Así es como se genera el desplazamiento alcista de las cotizaciones.

Wall Street (Imagen ilustrativa El Cronista - generada con inteligencia artificial)

En un mercado alcista ¿quiénes venden?

Cuando una acción sube de forma sostenida, los vendedores no son necesariamente inversores que consideran que la empresa va a quebrar. Existen múltiples razones técnicas, estratégicas e institucionales para vender en plena suba:

Inversores que toman ganancias (profit taking)

Aquellos que compraron el activo a precios sustancialmente menores y han alcanzado su objetivo de rentabilidad. Para ellos, vender no significa que la empresa sea mala, sino que es momento de materializar la ganancia teórica en dinero en efectivo.

Creadores de mercado (market makers)

Son entidades financieras que tienen la obligación contractual de proveer liquidez al mercado de forma permanente. Ellos colocan continuamente órdenes de compra y de venta. Cuando el mercado sube con fuerza, los market makers venden de sus propios inventarios para abastecer la demanda, cubriendo luego su riesgo mediante otros instrumentos derivados.

Rebalanceo de carteras institucionales

Los grandes fondos de inversión y fondos de pensión operan bajo mandatos estrictos.

Si un fondo tiene la regla de mantener un 20% de su cartera en acciones tecnológicas, y un rally alcista hace que ese sector pase a representar el 25%, el gestor está obligado a vender acciones en plena suba para restablecer los porcentajes originales de la cartera.

Necesidades de liquidez exógenas

Un inversor, ya sea corporativo o minorista, puede necesitar fondos para pagar impuestos, realizar una adquisición inmobiliaria, afrontar retiros de sus propios cuentahabientes o capitalizar otra oportunidad de inversión que considera aún más rentable.

Operadores en corto (short sellers) que capitulan

En ocasiones, quienes venden son inversores que consideran que el activo está sobrevaluado y abren posiciones bajistas vendiendo acciones prestadas. Paradójicamente, si el precio sigue subiendo, estos mismos actores se ven obligados a recomprar más arriba, acelerando la suba (un fenómeno conocido como short squeeze).

El impacto de la asimetría: pequeñas diferencias, grandes movimientos

Para comprender la dinámica de precios, vamos a usar de ejemplo una subasta. Si un artículo sale a la venta con una base de $10.000 y hay diez interesados en la sala que lo pretenden, el precio comenzará a escalar: $12.000, $15.000, $20.000.

Composición/El Cronista

En esa subasta, el volumen de transacciones final sigue siendo de un producto vendido y un producto comprado. El precio se multiplicó porque la urgencia de los compradores superó la reticencia de los vendedores en los niveles de precios anteriores y no porque se hayan vendido más artículos.

En la bolsa sucede lo mismo. Un cambio masivo en el volumen total no es necesario para que un precio varíe, basta con que se altere el equilibrio de urgencia en el margen. Si los compradores tienen más apuro por entrar que los vendedores por salir, el precio subirá hasta el nivel donde los vendedores consideren aceptable ceder sus títulos.

Mitos y realidades del mercado financiero

Mito

Si una acción sube un 5%, significa que hubo más compras que ventas en el día”.

Realidad

El volumen de acciones compradas es exactamente igual al de vendidas. Lo que varió fue la agresividad de los compradores, que estuvieron dispuestos a pagar precios superiores para ejecutar sus órdenes contra las ofertas disponibles.

Mito

Si todos los analistas coinciden en que una empresa es excelente, nadie querría vender sus acciones”.

Realidad

Incluso ante un consenso absoluto sobre la calidad de una empresa, los inversores operan con diferentes horizontes de tiempo. Un fondo de pensión a 30 años actúa de forma distinta a un day trader que opera en gráficos de 5 minutos, o a un inversor que necesita jubilarse hoy y gastar su capital.

Mito

El precio se mueve solo cuando se operan millones de acciones”.

Realidad

Si un activo tiene baja liquidez (pocas órdenes en el libro), una orden de compra relativamente pequeña puede agotar las puntas vendedoras cercanas y hacer saltar el precio significativamente hacia arriba.