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Hace unas semanas, Fitch Ratings mejoró la calificación de la deuda soberana de la Argentina de CCC+ a B- y responde esencialmente al cambio de política del Gobierno en materia de reservas internacionales, dado que desde enero el Banco Central comenzó a comprar dólares. No obstante, es un desafío para el país mantener ese nivel hacia adelante.
En ese sentido, desde Fitch ven algunas debilidades que podrían empeorar o mejorar la nota, dependiendo del rumbo que tome el país en materia económica, financiera y política.
Todd Martínez, Senior Director, Co-Head Sovereign Group Latam de Fitch, aseguró que esto depende en gran parte “de la evolución de las cuentas externas y la estabilidad macro”. Señaló que todavía importa mucho la evolución de la acumulación de reservas.
Dejar de contar el mango
Fitch considera que las reservas del Banco Central en Argentina deberían llegar al 15% del PIB. “Ese podría ser un umbral prudencial de muchos países sin monedas que floten libremente”, dijo.
Para alcanzar ese objetivo, calculó que se necesitan u$s 62.000 millones en acumulación todavía. Y, si bien aclaró que “no necesita eso para subir un escalón más en la categoría B, sí es clave para su reivindicación”.
Así, dejó en claro que aumentar las reservas es un requisito necesario para ir hacia un tipo de cambio cada vez más flexible y consideró que “va a necesitar muchas más reservas para llegar a países como Colombia y Chile, donde hay monedas más flexibles”.
“Tenemos que dejar de tener que contar mangos. Hay que eliminar las dudas sobre de dónde van a venir los dólares”, afirmó en referencia a que uno de los principales problemas para la Argentina es la previsibilidad de pago de deudas.
El dólar
Otro elemento que mencionó es el cambiario. “También estaremos observando la política cambiaria”, dijo. Y comentó que, si bien en un primer momento parecía que para acumular sus reservas y estabilizarse, Argentina iba a necesitar ser un país muy barato, eso cambió.
“Ya no pensamos que Argentina necesita ser barata para acumular dólares. Pero lo que vamos a estar observando es si hay presión en el tipo de cambio y la reacción del gobierno”, aseguró Martínez.
No obstante, también puso el foco en que el crecimiento del crédito en pesos se estancó. “Eso quiere decir que no hay crecimiento de intermediación de beneficio en pesos y por ende no está creciendo la demanda. Si hay más demanda de pesos, el gobierno podría acumular reservas sin esterilizar”, dijo. Aunque reconoció que crecen los depósitos en dólares y eso fomenta el crecimiento de créditos en esa moneda.
Y lo último que mencionó es el crecimiento. “Las preocupaciones tienen que ver con la composición, que es muy enfocado en ciertos sectores primarios y no tanto en los que generan mano de obra”, alertó. Dijo que la debilidad histórica de Argentina es que le cuesta generar dólares.
“Vemos bien la fuerte contribución de sectores que generan dólares. Lo difícil es que la sociedad no siente el crecimiento”, advirtió.
Asimismo, mencionó el riesgo político como una variable importante. “Para realmente mejorar la calificación y hasta llegar al grado de inversión, tienen que pasar varios ciclos electorales para que realmente todo el mundo tenga confianza de que elecciones no importan tanto para los fundamentos económicos”, dijo.