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Las obligaciones negociables (ONs) se convirtieron en un instrumento clave para quienes buscan dolarizar parte de sus ahorros y obtener una renta previsible sin asumir riesgo soberano.

Sin embargo, no todas las emisiones ofrecen las mismas condiciones ni implican el mismo nivel de riesgo. Los especialistas advierten que el escenario actual exige una selección más cuidadosa.

Por qué invertir en obligaciones negociables

Uno de los principales atractivos de las ONs es la posibilidad de generar un flujo de ingresos en dólares. Las empresas establecen de antemano las condiciones de emisión, entre ellas la tasa de interés, la frecuencia de los pagos y el plazo de devolución del capital.

Esto permite planificar los cobros y conocer qué rendimiento ofrece el instrumento si se mantiene hasta su vencimiento, siempre que la compañía cumpla con sus obligaciones.

“Pasás a ser el banco de la empresa. La financiás y cobrás renta en verdes por prestarle”, explica de forma sencilla Nahuel Bernués, asesor financiero y fundador de Quaestus Advisory.

Además, destaca que, al invertir en compañías de primera línea, el inversor puede encontrar una alternativa para resguardar su poder adquisitivo: “El riesgo principal es que a la empresa le vaya mal. Pero también hay un detalle para nada menor: le empezamos a ganar a la inflación”.

Otro punto a favor es que permiten acceder a deuda de compañías privadas sin asumir directamente el riesgo soberano. De todos modos, esto no significa que estén aisladas de la situación económica argentina, ni que estén libres de riesgos.

A quiénes les conviene invertir en ONs

Las obligaciones negociables pueden funcionar como una alternativa para inversores conservadores y moderados que buscan sumar activos en dólares a su cartera.

Para los perfiles más conservadores, la prioridad debería estar en empresas de primera línea, con balances sólidos, buena generación de caja y calificaciones crediticias elevadas. En este grupo aparecen compañías como YPF, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Tecpetrol y Pluspetrol.

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En cambio, quienes tienen una mayor tolerancia al riesgo pueden ampliar la selección hacia emisores con rendimientos más elevados, aunque eso implica aceptar mayor riesgo.

“Para un perfil moderado se puede extender duration y aceptar una TIR algo mayor”, explica Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma. Para los inversores más agresivos, en tanto, existen emisiones con rendimientos del 8%, 9% o incluso superiores, pero el análisis de crédito se vuelve central.

El especialista mencionó como ejemplos a CGC, MSU Energy y MSU Green, cuyas emisiones muestran TIR más elevadas, aunque también presentan calificaciones inferiores frente a los emisores AAA locales.

La clave es entender que una tasa más alta no necesariamente representa una mejor oportunidad. En muchos casos, es la compensación que ofrece el mercado por asumir un riesgo mayor.

En qué obligaciones negociables invertir hoy

A la hora de construir una cartera, Parreira pone el foco en empresas grandes, con buena generación de caja y negocios vinculados con la energía y la infraestructura. Estos sectores cuentan con compañías que generan ingresos dolarizados y pueden ofrecer cierta previsibilidad en sus flujos.

Para los inversores conservadores, el asesor recomienda mirar emisiones de YPF, Pan American Energy, Pampa Energía y Tecpetrol. En la base de datos que analiza, varias ONs de estas compañías, con vencimientos entre 2029 y 2031, ofrecen TIR de entre 5% y 6% anual en dólares, con buenas calificaciones crediticias.

Para un perfil moderado, la selección puede ampliarse hacia Vista Energy, Pluspetrol y Telecom. En estos casos, los rendimientos se ubican en torno al 5,5% y el 7%, dependiendo del plazo y de la emisión elegida.

En tanto, para quienes están dispuestos a asumir más riesgo, aparecen alternativas con TIR del 8%, 9% o más. “En esos casos, más que buscar tasa, hay que revisar muy bien la capacidad de pago de la empresa”, indicó el especialista.

Bernués también hace hincapié en la importancia de limitar la selección a empresas de primera línea. Su recomendación es priorizar emisores Tier 1 y dejar afuera las compañías de menor calidad, especialmente cuando se trata de inversores minoristas.

Qué mirar antes de comprar una ON

Antes de invertir, recomienda analizar cuatro variables clave que permiten evaluar tanto el potencial de retorno como los riesgos de cada emisión.

La primera es la Tasa Interna de Retorno (TIR), ya que representa el rendimiento efectivo que obtendrá el inversor si compra la ON al precio actual y la mantiene hasta el vencimiento.

“Es el rendimiento real que hoy está ofreciendo esa ON si la compramos al precio de mercado y la mantenemos hasta el vencimiento”, explica Parreira.

Otro dato central es la paridad, es decir, cuánto se paga por cada 100 dólares de valor nominal.

“Podemos encontrar un bono con cupón de 8% o 9%, pero si estamos pagando 108 o 110 dólares por cada 100 de valor nominal, nuestro rendimiento final va a ser bastante menor. Por eso no hay que confundir cupón con rentabilidad”, advierte.

Fuente: ShutterstockShutterstock

También resulta fundamental revisar la calificación crediticia y la situación financiera de la empresa emisora.

“Ahí miro generación de caja, nivel de deuda, vencimientos y capacidad para pagar intereses. Una TIR alta por sí sola no es una ventaja: muchas veces es justamente la señal de que el mercado está percibiendo un riesgo mayor”, explica.

Finalmente, recomienda prestar atención a la duration, una medida que refleja la sensibilidad del precio de un bono ante cambios en las tasas de interés.

“Una ON que vence en 2029 no tiene el mismo riesgo de precio que una que vence en 2037. Cuanto mayor es la duration, mayor sensibilidad tiene frente a movimientos de tasas y del mercado”, señala.

Cuáles son los riesgos de invertir en obligaciones negociables

Aunque se trata de instrumentos de renta fija, este instrumento no garantiza una rentabilidad ni está libre de pérdidas. El principal riesgo es que la empresa atraviese dificultades financieras y no pueda pagar los intereses o devolver el capital en los plazos establecidos.

A esto se suma el riesgo de tasa. Si suben los rendimientos internacionales, especialmente los de Estados Unidos, las ONs de mayor duration pueden perder valor en el mercado secundario, incluso cuando la compañía emisora mantiene una situación financiera sólida.

También existe un riesgo de liquidez. Algunas emisiones tienen poco volumen de negociación, por lo que un inversor que necesite recuperar el dinero antes del vencimiento podría tener dificultades para venderlas o verse obligado a aceptar un precio inferior al que pagó.

Otro aspecto importante es la diversificación. Tener varias obligaciones negociables no necesariamente significa contar con una cartera diversificada si todas pertenecen al mismo sector. Concentrar las inversiones en compañías energéticas, por ejemplo, puede aumentar la exposición a un mismo tipo de riesgo.

Por último, aunque se trate de deuda corporativa, las ONs argentinas siguen expuestas al contexto local, los cambios regulatorios y las condiciones financieras del país.

Por eso, la estrategia no debería limitarse a buscar la tasa más alta. La construcción de una cartera requiere combinar empresas de distinta actividad, plazos y niveles de riesgo, de acuerdo con los objetivos de cada inversor.

Como resume Parreira, “renta fija no significa renta segura”. Las obligaciones negociables pueden ser una herramienta para generar ingresos en dólares y diversificar los ahorros, pero la rentabilidad que ofrecen siempre debe evaluarse en función de los riesgos que se asumen.