El balance de los principales bancos empieza a revelar una imagen que coincide con la realidad de las familias. Banco Macro reportó un ratio de préstamos irregulares de 3,9%, contra 1,3% un año atrás, con el deterioro concentrado en consumo, donde la mora saltó a 5,2%. Santander Argentina fue más extremo, pues el ratio pasó de 2,1% en diciembre de 2024 a 7,7% un año después.
La discusión y el reporte de los bancos abre un dilema que es, sobre todo, de timing: ¿las acciones bancarias pierden atractivo o atraviesan un bache propio del ciclo? La próxima semana también hay un calendario cargado de balances: Galicia y BBVA presentarán sus números el miércoles.
Sucede que detrás de esos datos hay una dinámica más amplia. El crédito a las familias funcionó en 2024 y 2025 como un ingreso complementario que ayudó a amortiguar la caída del consumo.
Pero el costo empieza a aparecer. Hoy más de 20,5 millones de personas están endeudadas (un avance del 8% interanual) y más de uno de cada cuatro deudores tiene algún problema para cancelar su crédito. La mora total del sistema alcanza al 13%, con un 8,8% en entidades financieras y un 24,6% en no financieras, según se desprende de un reporte del Banco Provincia.
La composición también cambió. Las personas que solo le deben a bancos cayeron 4%, mientras que las que solo están financiadas por entidades no financieras crecieron 18%. Y quienes combinan ambos canales saltaron 29% en el último año. En otras palabras, casi dos millones de personas que no tenían deuda en 2024 la necesitaron en 2025.

El problema es que la irregularidad es regresiva ya que uno de cada cinco créditos menores a $ 1 millón está en situación irregular, mientras que en los préstamos superiores a $10 millones la proporción baja a uno de cada diez. El deterioro golpea más fuerte en el segmento de menores ingresos, justamente donde se concentró la expansión del financiamiento al consumo, según datos del reporte.
¿Pierden atractivo las acciones bancarias?
El asesor de inversiones, Gastón Lentini, en declaraciones a El Cronista, comenta que no considera que el sector bancario argentino represente, por ahora, “una oportunidad atractiva incluso en los niveles actuales de precios en los que se encuentran sus acciones”.
El estratega explicó que el sistema enfrenta una readecuación profunda de su modelo de negocios, “en un contexto donde la competencia va a intensificarse".
“La eventual licencia bancaria para Mercado Pago, la creciente penetración de brokers y asesores financieros y el avance de las fintech le restan margen a un sector que todavía no cuenta con las condiciones macro para reactivar el crédito de manera sostenible”, advirtió.
Además, señaló Lentini que, al comparar riesgo y potencial alcista, la ecuación tampoco cierra. “Frente a bancos argentinos, vemos alternativas como el sector bancario brasileño, con Nubank, que presentó balance recientemente, Mercado Libre o incluso Microsoft, que cotiza alrededor de 25% por debajo de sus máximos. En nuestra visión, estos gigantes internacionales ofrecen mejores perspectivas relativas y, en algunos casos, valuaciones más atractivas”, confesó.
Con ese telón de fondo, “el incentivo para posicionarse hoy en acciones bancarias argentinas luce limitado frente a jugadores globales que, a nuestro criterio, operan con descuento y menor riesgo estructural”, concluyó Lentini.
Por su parte, Sol Gonzáles Leone, portfolio manager de Cocos Capital, comentó en charla con este medio que los primeros resultados de los balances bancarios al cierre de diciembre de 2025 confirman “un deterioro en los índices de mora del sistema financiero”.
Gonzáles Leone confirmó que al desagregar el ratio de préstamos irregulares (NPL), se observa que el incremento está explicado “principalmente por la cartera de consumo (familias y hogares), segmento que ha sido uno de los más afectados por el nivel elevado de tasas, con impacto sobre la capacidad de pago”.
También agregó que los datos preliminares de bancos como Santander y Macro muestran un empeoramiento de este indicador y una menor cobertura sobre la cartera irregular. “Esto se traduce en mayores cargos por incobrabilidad y, en consecuencia, en una presión sobre los niveles de rentabilidad, una dinámica que podría extenderse al conjunto del sistema, especialmente en entidades con mayor exposición a consumo, tarjetas de crédito y préstamos personales”, agregó la estratega.
Y es que si bien se trata de una tendencia esperada por el mercado, “el foco ahora está puesto en las próximas presentaciones de bancos locales”, concluyó.

¿Mora cerca del techo?
Austin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, señaló por su parte que los últimos balances de Banco Macro y Banco Santander Argentina muestran un deterioro claro en los ratios de morosidad, especialmente en la cartera de consumo.
Sin embargo, advirtió que se trata de una “foto” mayormente backward-looking, que captura el tramo más débil del ciclo, cuando las tasas altas y volátiles en el período electoral impactaron de lleno en la capacidad de pago.
Según esa lectura, la mora podría estar cerca de su pico, “probablemente hacia febrero”, y luego iniciar un sendero de estabilización y descenso gradual, “en la medida en que las tasas se ordenen, la inflación retome la desaceleración y el ingreso real consolide su recuperación”, aseguró.
En ese marco, Maquieyra no considera que las acciones bancarias pierdan atractivo estructural. “Por el contrario, si la actividad continúa expandiéndose, como sugirió el repunte reciente del EMAE en diciembre, y el crédito vuelve a crecer en términos reales, los bancos podrían posicionarse nuevamente como uno de los vehículos más directos para capturar la recuperación doméstica”, confesó.
Y concluyó que, dado que el mercado suele anticipar el punto de inflexión del ciclo crediticio, “una mejora en mora y actividad podría devolverle al sector el liderazgo dentro de la renta variable local”.
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