En esta noticia

Las acciones de MercadoLibre sufren una fuerte corrección en Wall Street, luego de que el mercado leyera su último balance trimestral con una lógica muy distinta a la que dominó durante años: ya no alcanza con crecer rápido. Ahora los inversores exigen rentabilidad, flujo de caja y eficiencia financiera. Sus acciones caen casi 11% en Wall Street.

La compañía reportó ingresos récord por u$s 8800 millones en el primer trimestre de 2026, un salto interanual del 49%, el crecimiento más acelerado en cuatro años. También mostró una expansión explosiva en usuarios, crédito y volumen de ventas. Sin embargo, detrás de esa maquinaria comercial aparecieron señales que encendieron alarmas en el mercado.

El problema no estuvo en las ventas, sino en cuánto le cuesta a MercadoLibre generar esas ventas.

Wall Street empezó a castigar una combinación de márgenes cada vez más comprimidos, un flujo de caja bajo presión y una expansión crediticia extremadamente agresiva que consume capital a gran velocidad. El resultado fue inmediato: la acción llegó a desplomarse más de 10% tras la publicación del balance.

El mercado interpreta que la empresa liderada por Marcos Galperin decidió priorizar dominio regional antes que la rentabilidad inmediata. Y esa apuesta, aunque puede funcionar a largo plazo, hoy tiene costos financieros enormes.

Uno de los principales focos de preocupación es Brasil, el mercado más importante para la compañía. Allí Mercado Libre redujo el umbral para ofrecer envíos gratuitos y eso disparó el crecimiento de compradores y productos vendidos. El problema es que absorber esos costos logísticos golpeó directamente los márgenes del negocio.

A eso se suma otra presión todavía más delicada: Mercado Pago

La fintech ya representa casi la mitad de los ingresos del ecosistema y su cartera de crédito creció 87% interanual hasta u$s 14.600 millones. Pero prestar más dinero también implica inmovilizar capital, aumentar provisiones por posibles incobrabilidades y financiarse en un contexto donde las tasas siguen altas, especialmente en Brasil.

Ahí aparece uno de los conceptos que más preocupa hoy a Wall Street: el costo de fondeo.

MELI todavía no tieneestructura bancaria como Nubank

Por ello, depende mucho más del mercado de capitales para conseguir dinero. Eso significa emitir deuda, pagar tasas más altas y competir por liquidez en una región donde el dinero sigue caro.

Mientras Nubank puede financiarse con depósitos minoristas baratos, Mercado Libre todavía “compra” buena parte de sus fondos a valores mucho más elevados.

El escenario brasileño agrava aún más la situación. El Banco Central de Brasil mantiene la tasa Selic en niveles elevados y eso encarece el crédito, justo cuando Mercado Pago intenta expandirse agresivamente en tarjetas y préstamos personales.

Desde Mercado Libre advirtieron que existen grandes diferencias en Ingresos Brutos entre provincias.

El mercado teme que, si la economía se desacelera o aumenta la mora, la rentabilidad de ese negocio se deteriore más rápido de lo esperado.

En paralelo, la empresa también está gastando cifras récord en infraestructura y tecnología. Anunció inversiones multimillonarias en centros logísticos, inteligencia artificial y expansión regional para defenderse de la avanzada de competidores asiáticos como Temu, Shein y TikTok Shop.

El problema para el mercado es que todo eso ocurre al mismo tiempo.

Más logística, más crédito y más infraestructura significan más consumo de caja hoy y menos ganancias visibles en el corto plazo. Por eso los inversores empezaron a mirar menos el crecimiento de ingresos y más el deterioro del margen operativo, que cayó desde 12,9% hasta 6,9%.

En otras palabras: Mercado Libre sigue siendo una máquina de crecer, pero Wall Street empieza a preguntarse cuánto cuesta sostener esa velocidad.

El trasfondo es también un cambio de época en los mercados. Durante años, los inversores premiaron empresas tecnológicas que expandían usuarios y volumen aun perdiendo dinero.

Pero después del ciclo global de tasas altas, el foco cambió hacia compañías capaces de generar flujo de caja libre consistente y márgenes previsibles. Y ahí es donde Mercado Libre hoy enfrenta el mayor examen.

La empresa sostiene que está atravesando una fase deliberada de inversión pesada para consolidar un liderazgo casi imposible de replicar en América Latina. La apuesta recuerda mucho al manual que utilizó Amazon durante años: sacrificar rentabilidad presente para construir una posición dominante futura. Pero el mercado ya no tiene la misma paciencia que en la década pasada.

Por eso, aunque el consenso de largo plazo sigue siendo positivo y muchos bancos mantienen recomendaciones alcistas para la acción, el castigo actual refleja una preocupación concreta: si el crecimiento exponencial de Mercado Libre puede sostenerse sin deteriorar estructuralmente la rentabilidad del negocio.