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Los ADR argentinos cerraron el lunes en Wall Street con sesgo negativo. Del lado positivo, las subas fueron puntuales. Bioceres se destacó con un avance de 3,3%, seguida por Loma Negra (3,5%) y Edenor (+1,9%), que lograron sostener la demanda. También sumaron, aunque con menor intensidad, IRSA (0,7%) y los bancos, con Galicia prácticamente neutro (0,2%).
En contraste, las bajas se concentraron en las energéticas, que volvieron a ajustar tras el fuerte recorrido reciente. YPF cayó 3%, liderando las pérdidas, seguida por Transportadora de Gas (2,1%), Central Puerto (1,6%) y Pampa Energía (0,9%).
El sector financiero mostró debilidad moderada, con Banco Macro (0,9%) y BBVA (0,7%), mientras que Supervielle (0,5%) también cerró en rojo. Telecom (1,3%) acompañó la corrección.
En Buenos Aires, el S&P Merval se mantuvo por encima de los u$s 2000. En pesos, el índice líder de BYMA subió 0,5% con Aluar a la cabeza de las ganancias, seguido por LOMA y Metrogas.
Renta fija
Los bonos soberanos en dólares cerraron con mayoría de subas en el corto plazo, pero más frágil en la dinámica de fondo, en una rueda donde el riesgo país quedó en 611 puntos básicos (+2), con lo que marca una leve suba con relación al cierre del pasado miércoles.
En la curva de globales, el tono fue positivo en el día: el GD30 avanzó 0,3%, el GD35 +1,1% y el GD38 +0,2%, con subas más firmes en el tramo medio. En los bonares, el movimiento fue incluso más claro en el corto plazo. El AL30 subió 0,7%, el AL35 0,4% y el AL38 0,4%.
El mercado avanza en modo defensivo
En Wall Street, las acciones lograron sostener subas moderadas mientras los futuros del petróleo en Estados Unidos cerraron por encima de los u$s 112 por barril este lunes, en una jornada marcada por la tensión geopolítica en Medio Oriente.
El mercado siguió de cerca las negociaciones entre las partes. Irán expresó que busca un final duradero del conflicto con Estados Unidos e Israel, pero rechazó la presión para reabrir rápidamente el Estrecho de Ormuz bajo un alto el fuego temporal.
En paralelo, el presidente Donald Trump reiteró amenazas de ataques a infraestructura clave iraní si no se alcanza un acuerdo antes del martes por la noche, aunque también señaló que hay voluntad de negociación.
En ese contexto, Trump planteó que un eventual acuerdo debería garantizar la libre circulación del petróleo y deslizó incluso la posibilidad de que Estados Unidos cobre un peaje a los barcos que atraviesen el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de un quinto del comercio energético global.
En cuanto al cierre de la jornada, el Dow Jones Industrial Average avanzó 0,4% y finalizó en 46.669,88 puntos, su nivel de cierre más alto desde el 17 de marzo.
Por su parte, el S&P 500 subió también 0,4%, hasta los 6.611,83 puntos, acumulando su cuarta rueda consecutiva en terreno positivo. En la misma línea, el Nasdaq Composite ganó 0,5% y cerró en 21.996,34 puntos, encadenando igualmente cuatro jornadas de subas.
Theo Sojo, head of research de Sailing Inversiones, explicó a El Cronista que al observar el comportamiento reciente de los mercados, la primera lectura puede resultar desconcertante: “El petróleo sube, pero lejos de los niveles de crisis previas en el Golfo, y el S&P 500 corrige sin señales de pánico”.
Sin embargo, descarta la idea de una complacencia irracional. Para el analista, el mercado está interpretando las restricciones reales de cada jugador, y concluye que el margen de acción de Donald Trump es mucho más acotado de lo que sugiere su retórica.
En ese sentido, plantea que el marco más adecuado para entender la dinámica actual es el de las restricciones geopolíticas. “Más allá de las intenciones declaradas, lo relevante son los límites concretos para actuar”, analiza.
En este caso, uno de los principales condicionantes es el tiempo: “Los colchones de reservas petroleras activados para compensar el cierre del Estrecho de Ormuz se agotarían hacia mediados de abril. A partir de ese punto, cualquier escalada sostenida implicaría un shock energético global que ni la economía estadounidense ni la agenda política de Trump podrían absorber”, señaló el experto.
Bajo esa lógica, se entiende el endurecimiento del discurso en las últimas horas. Trump fijó un ultimátum público: “Irán tiene plazo hasta el martes por la noche (hora de Washington) para alcanzar un acuerdo”, aseguró.
En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anticipó una intensificación de los ataques, mientras que, según el Wall Street Journal, el Pentágono ya tiene definidos objetivos energéticos en Irán. El mensaje, en apariencia, es de máxima presión: “todo o nada”.
Sin embargo, en simultáneo emergen señales de distensión. Irán permitió el paso de un buque francés por el Estrecho de Ormuz tras más de un mes de bloqueo, y el tráfico marítimo alcanzó su nivel más alto desde el inicio del conflicto, en parte por negociaciones bilaterales para garantizar circulación.
Para Sojo, esta dualidad no es nueva: “Responde al patrón ya conocido de Trump, basado en escalar la tensión para luego negociar. Es una dinámica vista previamente con China, Corea del Norte y México, donde el ruido no necesariamente anticipa el desenlace”.
Subieron acciones, el petróleo se moderó y cayeron los rendimientos
Por su parte, Nicolás Kohn, Head of Wealth Management Research en Balanz, señaló que la reacción del mercado al discurso de Trump fue de “acotada a positiva”, sin cambios bruscos en los precios de los activos.
Las acciones en Estados Unidos operaron en terreno positivo durante buena parte de la jornada y mantuvieron esa tendencia tras el discurso, aseguró el estratega. El S&P 500 se ubicó en torno a los 6.600 puntos, con una suba cercana al 0,3% en el día, mientras que el Nasdaq Composite se aproxima a los 22.000 puntos, con avances del orden del 0,5%.
En el mercado energético, Kohn dijo que el WTI llegó a escalar hasta los u$s 114 por barril desde los u$s 112 previos al discurso, aunque posteriormente recortó parte de la suba y se mantuvo alrededor de 1% arriba en la jornada. El Brent, en tanto, mostró un comportamiento similar, con una suba acotada y operando cerca de los u$s 110 por barril.
Por el lado de la renta fija, los bonos del Tesoro estadounidense ostentaron una volatilidad limitada. “La tasa a 10 años mostró una tendencia a la baja desde la apertura del mercado y se ubica en torno al 4,33%, por debajo del 4,36% inicial, incluso en un contexto de presión alcista en el precio del crudo”, aseguraron.
De cara a las próximas ruedas, señaló Kohn, el foco del mercado estará puesto en la respuesta de Estados Unidos ante el eventual incumplimiento del plazo fijado por Trump para la reapertura del Estrecho de Ormuz, un factor clave para la dinámica de los activos globales.