El Gobierno cuenta con más de u$s 3500 millones depositados en el BCRA para hacer frente a los compromisos de deuda. El debate sobre el regreso a los mercados está en plena discusión, contemplando el perfil de deuda de Argentina y el nivel del riesgo país.
Cuál es la expectativa de los analistas sobre la estrategia financiera del Gobierno y qué esperan sobre la reinversión de los cupones.
Rumbo al próximo vencimiento
El próximo 9 de julio la Argentina deberá hacer frente al pago por u$s 4300 millones de vencimientos con bonistas privados.
Tal evento, combinado con el nivel del riesgo país y de reservas, dispara un debate amplio sobre las formas de pago y los recursos que cuenta la Argentina para hacer frente a sus compromisos de deuda.
En ese sentido, el stock de dólares del Tesoro depositados en el BCRA supera los u$s 3500 millones, lo cual resta menos de u$s 1000 millones para completar el pago del próximo 9 de julio.
Federico Filippini, Head of Research & Strategy de Adcap, recordó que la semana pasada, el Tesoro compró alrededor de u$s 600 millones al Banco Central, utilizando los pesos que mantenía depositados en su cuenta.
En ese sentido, Filippini detalló que, con esta operación, los depósitos en dólares del Tesoro habrían alcanzado aproximadamente u$s 3600 millones, lo cual es un nivel que todavía se encuentra unos u$s 850 millones por debajo de los fondos necesarios para afrontar los próximos vencimientos.
“En total, el Tesoro cuenta hoy con depósitos equivalentes a unos u$s 8100 millones. Por eso, esperamos que en las próximas jornadas repita la operación de compra de dólares al Banco Central por el monto remanente necesario para cubrir esos pagos, para los cuales quedan cerca de dos semanas”, afirmó.
Los analistas de Max Capital entienden que el pago de deuda en dólares de julio podría afrontarse mediante una combinación de depósitos en dólares y depósitos en pesos, comprando divisas al BCRA.
A su vez, también contemplan la posibilidad de que el Tesoro use los recursos provenientes de préstamos sindicados privados con garantía multilateral por al menos u$s 3200 millones, cuyas garantías del Banco Mundial y el BID ya fueron aprobadas, llegando potencialmente a u$s 5000 millones.
El Tesoro tendría prácticamente cerrado el programa financiero de 2026.
“Sobre la base de nuestras estimaciones de los ingresos en dólares y pesos disponibles para el Tesoro, estimamos que la brecha de financiamiento para el resto de 2026 sería de apenas u$s 1100 millones, que podría cubrirse completamente utilizando depósitos del Tesoro”, dijeron desde Max Capital.
Sin riesgos de default
Hoy el mercado no ve riesgos de incumplimiento en la deuda soberana argentina.
La mejora del frente externo y la decisión de fortalecer el stock de reservas contribuyeron a un cambio de percepción sobre la capacidad de pago del país.
Desde el anuncio del programa de compras en diciembre, la probabilidad implícita de default (calculada vía Credit Default Swaps) mostró una caída sostenida a lo largo de la curva.
Es decir, dado que el BCRA cuenta con una mayor cantidad de dólares, dispone de mayores recursos para hacer frente a sus compromisos de deuda.
Por lo tanto, el mercado percibe como menos riesgosa la deuda, al considerar que existen ahora menos chances de default de los bonos. Es decir, se refleja una mejora gradual en las expectativas de solvencia soberana.
En noviembre de 2025 el mercado asignaba probabilidades de incumplimiento cercanas al 45% a 10 años.
Sin embargo, y luego del ritmo de compras, hoy esa cifra se ubica en torno al 33%.
Desde Sailing Inversiones detallaron que la acumulación de aproximadamente u$s 3.600 millones del Tesoro garantiza el pago del 9 de julio, del cual nadie dudaba de su pago.
“Si bien todavía resta completar parte de los fondos necesarios, la mayor parte del camino ya está recorrida y el mercado interpreta que el riesgo operativo asociado a ese compromiso es hoy nulo y asi lo expresa el riesgo pais. En ese contexto, es esperable que los recursos faltantes provengan de compras de reservas en el MULC y quizás un remanente de compras directas al BCRA”, indicaron.
Con una línea de pensamiento similar, Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, consideró que, para el pago que debe realizar el Tesoro el día 9 de julio, el faltante de los dólares podrían ser comprados al BCRA o tal vez se consigan a través de la renovación de los repos.
“Sea cual sea la alternativa, el pago es un hecho”, descartó Ruggieri.
Dado el perfil de vencimientos, y contemplando el nivel del riesgo país actualmente, Ruggieri está esperando un regreso de la Argentina a los mercados de deuda.
“Más allá del pago en sí, lo que espero es que Tesoro aproveche esta ventana para poder colocar deuda en el exterior y de esa manera llegar con una mayor robustez a las elecciones del 2027.
Confianza y tendencia reforzada
Una forma de mostrar la confianza sobre el pago que tiene el mercado es observando la tendencia de los bonos en el corto plazo.
La deuda local ha tenido una mejor performance que sus pares en las últimas semanas, empujadas por buenas noticias sobre la compra de dólares y la mejora en la calificación crediticia por parte de las calificadoras de crédito, Fitch y S&P Global.
Los bonos alcanzaron nuevos máximos y la tasa de los títulos cayó a mínimos, lo cual refuerza la señal del mercado sobre la confianza que se tiene sobre los próximos pagos de deuda.
Los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI), remarcaron que al observar la performance de los Globales desde principios de año y se la compara con la trayectoria que hubieran exhibido de haberse comportado únicamente en línea con los mercados emergentes, ajustando por el elevado beta de Argentina, se aprecia una clara outperformance de la deuda soberana local.
“Si bien los Globales ya venían mostrando un desempeño superior, la mejora de calificación crediticia a B- otorgada por S&P actuó como un catalizador adicional y profundizó esta divergencia. Así, desde comienzos de año, la deuda soberana en dólares acumula un rendimiento 5,1% superior al que hubiera registrado de haberse movido exclusivamente en función del comportamiento de los emergentes y de su high beta, que le imprime una mayor volatilidad”, comentaron.
Los analistas de Max Capital agregaron que tras la mejora de la calificación crediticia por parte de S&P, las expectativas de algún tipo de emisión de deuda o manejo de pasivos continuaron impulsando los precios de los bonos en dólares.
“En un contexto favorable para los activos high yield y con la popularidad de Milei estabilizada, los inversores consideran que el acceso a los mercados es el próximo paso, mientras que las autoridades se sienten reivindicadas en su estrategia de utilizar fuentes alternativas de financiamiento, logrando mejoras en la calificación crediticia sin recurrir a los mercados”, consideraron.
Los spreads frente a pares se comprimieron desde 130pb a menos de 70pb, dejando margen para una compresión adicional.
En ese sentido, desde Max Capital entienden que los fundamentos y las elecciones actuarán como fuerzas contrapuestas hacia los próximos meses.
Es decir, los fundamentos apuntan a spreads más bajos, mientras que los riesgos electorales irán ganando relevancia gradualmente y establecerán un piso.
Por ello, bajo este contexto, desde Max Capital entienden que la ventana favorable para una emisión se ubica en los próximos 2 a 3 meses.
“Después de esa ventana, los riesgos electorales comenzarán a adquirir mayor importancia”, alertaron.
Según estimaciones de Max Capital, el Gobierno necesita alrededor de u$s 3000 millones de financiamiento para el segundo semestre de 2026 y para 2027, que podría provenir de los mercados.
“Una emisión de deuda parece probable y la ventana entre junio y septiembre luce ideal. Creemos que el escenario más probable es una emisión de deuda por entre u$s 4000 millones y u$s 5000 millones, que otorgaría al gobierno los recursos necesarios para despejar cualquier preocupación durante la actual administración, postergando una operación de manejo de pasivos hasta una eventual reelección de Milei, momento en el que los spreads podrían comprimirse otros 150pb”, sostuvieron.
Sin salir al mercado
Por ahora el Gobierno continúa priorizando fuentes de financiamiento con menor costo.
De alguna manera, Caputo busca evitar los errores llevados a cabo durante la gestión de Milei y en la que se emitió deuda, generando un exceso de bonos emitidos en Wall Street.
En línea con ello, el Gobierno busca reforzar el financiamiento con organismos multilaterales de crédito.
Justamente, la semana pasada el Banco Mundial anunció una garantía de u$s 2000 millones en préstamos comerciales para Argentina que cubrirán el 95% de los pagos y el BID aprobó una garantía por u$s 550 millones que permitirá movilizar u$s 1200 millones con financiamiento privado.
Además, la próxima semana se sumaría una garantía de la CAF por entre u$s 250 millones a u$s 500 millones, acercándose a los u$s 4000 millones que busca conseguir el equipo económico.
En paralelo, el BCRA podría mantener su racha compradora de dólares, reforzando el proceso de recompra de reservas.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía, detalló que espera que el pago del próximo vencimiento de deuda se salde con los u$s 3650 millones que ya tiene el Tesoro acumulados, sumados a lo que consiga en la licitación de esta semana y comprándole al BCRA el remanente.
Luego, detalló que espera que se use el préstamo de bancos internacionales con garantía de organismos por u$s 5000 millones para recomponer el stock de liquidez de cara a los vencimientos de enero.
“Cada pago realizado es un granito de arena que suma para la reconstrucción del perfil crediticio de Argentina. Al hacerse sin refinanciación de mercado, reduce el monto de bonos en circulación, lo podría dar algo de impulso a los precios ya que los inversores institucionales y del exterior tienden a reinvertir por lo menos parte de los cobros”, sostuvo.
Por su parte, Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, entiende que los flujos crearán margen para que el BCRA siga comprando divisas a buen ritmo en la segunda mitad del año.
“A partir de las necesidades y fuentes de financiamiento externo, estimamos que hay margen para que el BCRA compre unos u$s 14.500 millones en 2026, cuando a principios de año, previo al conflicto en Medio Oriente, estimábamos esa cifra en u$s 11.600 millones”, detalló.
En esa línea, agregó que la mejora en sus estimaciones se explica principalmente por un mayor superávit comercial favorecido por el shock positivo de términos de intercambio que implicó la guerra en Medio Oriente y por las nuevas fuentes de financiamiento en divisas que se fueron confirmando a lo largo del año.
Mirando el perfil de deuda de mediano plazo
El mercado no solo mira los vencimientos de julio, sino que también observa los compromisos con privados en los próximos años.
En 2027, el tesoro deberá abonar poco menos de u$s 10.000 millones con bonistas, alcanzando los casi u$ 11.000 millones en 2028 y otros u$s 10.000 millones en 2029.
Luego, los compromisos de deuda caen a niveles de u$s 8000 millones por año hasta 2032 y se mantienen por encima de los u$s 6000 millones por año hasta 2035.
En 2036 y 2037, los compromisos de deuda colapsan a poco más de u$s 2000 millones por año y mantienen su tendencia a la baja los años siguientes.
Por otro lado, las necesidades de financiamiento crecen si se contempla los pagos que deberán hacerse a los organismos multinacionales de crédito.
En ese sentido, el Tesoro enfrenta vencimientos de deuda en dólares por u$s 9700 millones durante el resto de 2026, incluyendo pagos de bonos en dólares en manos del sector privado, el FMI y organismos multilaterales.
Luego, los vencimientos aumentan a u$s 23.000 millones en 2027.
Si bien los pagos con organismos multilaterales de crédito son más fáciles de renovar que con los bonistas privados, contar con nuevas fuentes de financiamiento dejaría a la Argentina en una situación más holgada desde el lado financiero.
Yarde Buller reconoce que la Argentina está en condiciones de regresar a los mercados de crédito Global.
“En un marco en el continúan los avances en el programa financiero, los precios de los bonos sugieren que Argentina también podría emitir deuda global a no más de 9%. La Argentina podría emitir bonos al 8,78% y 9,03% con estructuras comparables a los Ecuador 2034 y 2039, respectivamente; o, alternativamente, al 8,80% TNA S/A con una estructura como la del CABA 2033 (BDC33)”, afirmó.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, remarcó que el mercado ya descuenta que el pago del 9 de julio se hará sin sobresaltos.
“Entre los más de u$s 3000 millones que el Tesoro tiene depositados en el BCRA y las líneas de financiamiento garantizadas por organismos multilaterales, el Gobierno tiene cubiertos los vencimientos por unos u$s 4300 millones. La novedad ya no es la capacidad de pago, sino que Argentina volvió a discutir cómo financiarse y no si puede pagar”, afirmó.
Reinversión del cupón
Cada vez que hay un vencimiento de deuda, el mercado está atento a cuál puede ser el flujo de dólares futuro de dichos dólares.
Es decir, el bonista recibirá el pago de intereses y amortización de capital en su cuenta comitente y la clave pasa por definir si dicho monto se reinvertirá en los bonos soberanos.
Hoy la curva soberana opera con tasas de 7% en el tramo corto y debajo del 9% en el tramo largo, por lo que el nivel de rendimiento es menor que el pasado. Sin embargo, los analistas esperan que la reinversión se mantenga.
En línea con ello, habrá que ver si los inversores buscan reinvertir el pago en los mismos bonos o buscar deuda de menor plazo dentro de la curva soberana.
Con relación a la reinversión de los cupones, Ruggieri considera que los inversores podrán posicionarse en bonos locales, aunque rotando hacia posiciones más cortas.
“Seguramente gran parte de los cupones se reinviertan, pero en bonos cortos. Al haber finalizado la colocación del AO27, que hoy rinde 4,3% y no tiene riesgo electoral, seguramente los inversores se inclinen por esa alternativa”, afirmó.
Los analistas de Sailing Inversiones ven atractivo en la reinversión de los bonos, aunque para perfiles de inversores arriesgados.
“Los precios actuales continúan ofreciendo rendimientos atractivos para inversores con tolerancia al riesgo principalmente en la parte larga. Sin embargo, la magnitud de esa reinversión dependerá también del contexto global, la evolución del riesgo político de cara al calendario electoral y la percepción sobre la sostenibilidad del programa económico. En cualquier caso, aun una reinversión parcial podría transformarse en un factor de soporte para los bonos durante el segundo semestre”, comentaron.
Finalmente, y en cuanto al futuro de los bonos, Tessio reconoció que espera una reinversión relevante de los fondos cobrados
“Más que un evento de salida de dólares, el pago podría transformarse en una nueva señal de normalización financiera y terminar siendo un soporte adicional para la deuda argentina”, dijo.